Línea de fondo

josé Antonio López

El motor se pasa de revoluciones

LA inmensa coba que han dado a los aficionados españoles con el fútbol televisado es la misma que se está preparando, cocinando a fuego lento, en el mundo del motor, tanto en el motociclismo como en el automovilismo. El negocio del fútbol ya no pasa por las gradas, sino por los sofás de las casas y por las mesas de los bares más concurridos. Igual pasará en el mundo del motor, donde las motos se televisan este año con un extraño sistema mixto, abierto y de pago, y donde próximamente las carreras de Fernando Alonso se verán tras pasar por taquilla. Todo de interés general, que diría Álvarez Cascos.

Así son las motos este año. Movistar se queda con el pastel y reparte migajas a Telecinco con algunas carreras en abierto, aunque sólo los domingos, sin los entrenamientos ni las clasificatorias. El aficionado se ve obligado a pasar por caja si quiere seguir cada gran premio al detalle o, como consolación, esperar a la repetición de las carreras con el inconveniente de saber el resultado.

Es obvio que se pretende que el negocio sea redondo, y ahí están los pilotos, calladitos y obedientes sin ni siquiera alzar una voz por los aficionados que no puedan o no quieran pasar por taquilla para seguir sus carreras.

Igual pasará pronto con la Fórmula 1, que prepara con mimo su pase al pago por visión después de haber engatusado durante años a los aficionados con ese gran espectáculo de ver a los motores rugiendo como locos y a Vettel ganar los mundiales como quien bebe vasos de agua.

Después, para crear mala conciencia entre unos y otros, pasará igual que en el fútbol, donde ya se han instalado vallas publicitarias en los campos para que los aficionados no vean los partidos por internet en páginas piratas con el argumento de que perjudican a su equipo. ¡Qué curioso! ¿El público nunca resulta perjudicado?

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