Los milagros no existen

Dos por dos siguen siendo cuatro, se haga la suma con motocicleta o con velocípedo. Nos puede la ansiedad

Lo del velocípedo de "Cádi", podría sonar a dos cosas…a cuplé del Libi o a la bahía convertida en una especie de Silicon Walley pero con tortillitas de camarones…Lamentablemente, al igual que nos ha pasado en anteriores ocasiones, la cosa ha quedado en cuplé, pero con final apasodoboblado, de esos con protesta.

Lo fácil en estos casos es echar siempre la culpa a "los políticos" pero creo que no sería justo. No es la primera vez que ocurre esto en la provincia. Se anuncia la venida de una gran empresa que trae tecnología, puestos de trabajo y hasta bendición papal y después, tiriri, tiriri…un mojón pa ti…que es como tristemente terminan estas historias.

No creo que todos los políticos que se han visto deslumbrados con estos proyectos hayan sido ni torpes ni buscaran el beneficio personal. Evidentemente ha habido casos, pero no todos. Yo creo que han obrado de buena fe y en todo caso siempre creo que han sido respaldados por técnicos y personas externas que también lo vieron con buenos ojos.

Lo que ocurre sencillamente es que los milagros no existen, y sobre todo cuando se toca la cartera. Dos por dos, siguen siendo cuatro, se haga la suma con motocicleta o con velocípedo. Yo creo que nos puede la ansiedad. Los grandes planes que se hacen basándose en la idea de que grandes empresas vengan aquí porque se les da el oro y el moro al final está claro que no salen bien. ¿Cuántos fracasos llevamos en esta área? Y tengamos en cuenta que han sido ideas que siempre han contado con el beneplácito de la sociedad en general, incluso pedidos por esta.

Quizás sería más oportuno en vez de buscar esos grandes proyectos, en vez de buscar continuamente salvadores que vengan de fuera, apostar por los pequeños, mirar a la cantera, dicho en lenguaje futbolístico. En vez de centrarnos en un gran proyecto apostar por cien pequeños y quizás, alguno de ellos se haga grande, pero con el tiempo y con raíces aquí. Siempre ha habido quejas de que en la provincia hay poca vocación empresarial y quizás ahí habría que trabajar. De lo contrario siempre estaremos expuestos al ataque de los grandes embaucadores y esos fracasos que se nos repiten en el tiempo y que nos hacen sentirnos de lo más ridículos.

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