Ser o no ser

José Guerrero 'yuyu' /

Fuera miedos

EL Cádiz, como los toreros de arte, tuvo división de sensaciones en el primer partido en Carranza. La positiva es que el equipo supo encarrilar el partido pronto, tiene gol, este no depende de un solo futbolista y además Güiza marcó el que espero sea el primero de muchos goles esta temporada. La nota negativa es que la defensa volvió a hacer aguas y tiró por la borda un 2-0 muy cómodo en apenas cinco minutos. Ojalá el balance fuera como este en todos los partidos, pero esas carajas defensivas hay que corregirlas si no nos queremos llevar algún que otro disgusto. Tras la Liga tocó Copa y se sacó un magnífico resultado ante otro gallito como el Murcia. Las habilidades mentales de los dirigentes federativos y el magnífico sistema de competición copera obligarán al campeón del grupo IV a jugar, por segunda vez, fuera de casa. Y en Tenerife, nada más y nada menos. Así que comprendo el cabreo de Claudio Barragán en este sentido, pero los lamentos del entrenador ante la prensa caerán en saco roto. Donde hay que protestar formalmente es ante la Federación y cambiar estas injusticias desde dentro.

Pero ahora toca olvidar todo esto y centrarse de nuevo en la Liga. Los filiales siempre engañan y algunos por partida doble. Si alguien espera un rival cómodo en el Granada B, se equivoca. Ya nos han puesto el susto en el cuerpo en alguna ocasión en que se necesitaron esos puntos para soñar con el ascenso y nos volvimos con la cara rota. Y es que el hecho de Quique Pina sea presidente del Granada y este cercano al Cádiz confunde a más de uno. Y las cosas claras hacen mucho bien al fútbol. Aquí no se regala nada, y yo que me alegro. Y este partido siempre se las trae. Es cierto que algo menos, puesto que por raro que parezca el virus FIFA también ataca a los modestos y nada menos que cuatro jugadores del Granada B están convocados con sus selecciones. Pues eso que nos encontramos. No confía nuestro entrenador en que eso sea una ventaja, pero que no estén sobre el campo jugadores titulares siempre debe serlo. Otra cosa es que los que jueguen en su lugar lo hagan mejor, pero ahí quien falla entonces es el técnico del otro equipo, no el nuestro. Así que se prevé un partido bonito y competido para asentarse en los puestos de arriba desde el principio y no dejar hueco a las dudas.

El equipo está aún por asentarse y encontrar su sitio, desde luego, pero tras el partido ante el Cartagena me quedo con una palabra de Claudio Barragán que dejó entrever que todavía hay miedo en el Cádiz cuando encaja un gol. Y es que esa palabra hay que desterrarla de por vida del vestuario cadista. El miedo, sí, ese que nos ha impedido ascender a Segunda División. Ese no puede tener sitio ni en el vestuario ni en las cabezas de nuestro jugadores. Y menos en Carranza. El miedo hay que revertirlo, pasárselo a los rivales cuando miren esas gradas y ese estadio. Y por supuesto, asustar ya de entrada con el nombre y la historia. Con eso no se gana, lo sabemos, pero que no se enteren los rivales.

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