Ser o no ser

José Guerrero 'yuyu' /

Más miedo que en Halloween

SI hubiera que apostar sobre un resultado seguro, ese hubiera sido el del pasado domingo en Carranza. Con el Cádiz ofreciendo dudas y el San Roque de Lepe que acudía con siete partidos empatados, el empate estaba cantado. El San Roque se veía ganando y no se lo creía, no era lo suyo y estaban nerviosos, y por eso cuando Álvaro García marcó el gol del empate se abrazaron los jugadores del Cádiz, los del San Roque de Lepe y las dos aficiones. Y todos contentos oiga. Evidentemente, todo esto es ironía, por si alguien no lo ha cogido, pero lo que es surrealista no es la historia sino la temporada que están haciendo los de amarillo. En casa empezamos bien y nos hemos ido apagando y fuera mejor no hablar. Y lo peor de todo esto (o lo mejor, según se mire) es que estamos a solo tres puntos del primero. Pero al menos a mí eso no me consuela. Con este juego y esta imagen no se sí es mejor no llegar a los play offs que llegar para quedarte otra vez con la cara de tonto. Y es que empiezan a escucharse viejas voces de los espíritus amargados que vagan por Carranza. Ya comienza a a escucharse las palabras de turno: confianza, paciencia, tranquilidad, y bla, bla, bla. Jugadores como Garrido pidiendo a la afición que confíe en ellos. Y es que la afición ya no está para confiar, porque dice un refrán que "la confianza da asco".

La afición está para disfrutar y para apoyar, pero según y cómo. Con partidos patéticos la gente está ya cansada de poner siempre la otra mejilla. Si se cae por mala suerte u ofreciendo un partidazo, la gente aplaude. Pero no es el caso. Y todo vuelve a sonar a más de lo mismo. Claudio Barragán hablando otra vez de que "al que le pueda la presión de jugar en el Cádiz… ya sabe". Más de lo mismo. Eterno Deja Vu. Día de la Marmota. Llámenlo como quieran, pero esto empieza a cansar. La afición no está para disfrutar un día de un partido contra el Real Madrid y volver a la puñetera realidad al día siguiente. Un pobre no quiere una mariscada un día y pasar hambre el resto del año. Pues eso es el Cádiz de esta temporada. Más de lo mismo. A día de hoy, oiga. A lo mejor a partir de esta tarde se encadenan victorias y el equipo se sale. Pero, de momento, esto es lo que hay. Y siguen las dudas institucionales y el eterno run run que aparece cuando aparecen las vacas flacas.

Y sí amigo, estamos en la temporada 2015-2016, pero podríamos estar hablando de cualquier otra en años atrás. ¿Y contra esto qué queda? Pues hay solo dos opciones. O la plantilla y el entrenador reaccionan ya y levantan esto o asumimos que esto es otra bacalá más en la historia de nuestro querido club. No es derrotismo. Espero y confío en que esto se pueda levantar, pero me lo digo a mí mismo todas las semanas y solo encuentro respuestas negativas del equipo.

Hoy nos toca el Linares, otro de media tabla para abajo. Sí, como el San Roque de Lepe y el Melilla, al que le ganamos de milagro. Pues a ver qué cara se nos queda al final del partido. Esperemos que buena, por la cuenta que nos trae.

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