Las dos orillas

josé Joaquín / león

La manzana de Susana

NO le gustaban los excesos mediáticos de Pedro Sánchez, pero Susana Díaz se tomó la licencia de aparecer el sábado en La Sexta, donde fue entrevistada en horario nocturno de prime time. Fue una intervención curiosona, no sólo por lo que dijo, sino también por lo que no dijo, pero sugirió. Pintó una Andalucía idílica, que no se corresponde exactamente con lo que se ve aquí todos los días. Los vecinos de otras comunidades se quedarían envidiosos, por no disfrutar de una sanidad impresionante y una educación tan maravillosa con becas para quien la necesite, et in Arcadia ego, mientras ella se parte el alma para crear empleo. Pero con eso ya se contaba.

Lo importante para Susana, entre lo que dijo y lo que calló, es que en todo momento ofreció una imagen de mujer de Estado, además de lideresa de los suyos. Y mientras los entrevistadores venga a preguntarle si se presentaría a las primarias, ella dejando muy evidente que eso es secundario. Pues ahora tiene ahí a su secretario general. ¿Y para qué se va a presentar ella, quizás a perder unas elecciones generales? Ya puso a ese muchacho para los mandados, o en un momento dado a otro, como Madina, al que calificó como "un buen chaval", o algo así que se le escapó.

Susana, aparte de querer para sí la Mezquita, ya sólo entra a las cuestiones serias. Dejó planchada a Nativel Preciado, cuando le empezó a hablar del viaje de Diego Valderas y los pobrecitos saharauis a los que vais a abandonar. Y le recordó que solidaria con los chiquillos del Sahara nadie como ella, ¿pero que dónde estamos, eh? A 14 kilómetros de Marruecos, así que no estamos para tonterías ni excursiones. Y eso no lo dijo ella, sino que lo recuerdo yo: da la casualidad de que la locura de Francia ha pasado poco después de que tuvieran un conflicto con Marruecos a cuento de los espías. Una casualidad, pero no es la primera. Mejor amigos para siempre.

De las grandes coaliciones que se ven venir sólo se sacará partido con sentido de Estado. Y poniendo a Podemos en su sitio. Ella es de la casta de los fontaneros. Pablo y sus colegas de facultad tampoco han trabajado como directivos de grandes empresas del Íbex 35, que se sepa. O sea, que son de la casta de los políticos de Políticas.

La manzana de Susana está al caer del árbol, por su propio peso. No es una dulce tentación, sino que su secretario general tiene toda la cara de Adán con una camisa blanca, antes de quedarse desnudo.

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