Tribuna libre

CARLOS / MEDINA

La mala suerte de Arturito Pomar

EL ajedrez en España le debe mucho a este mallorquín que ha muerto prácticamente en el olvido y con una enfermedad mental degenerativa. Mikel Elorza, amigo y generalmente bien informado, me dio la noticia, por whatsapp, a primera hora del viernes de la pasada semana. Gracias a Pomar, el deporte ciencia cobró un inusitado apogeo en los años 40-50 hasta tal punto que el franquismo lo utilizó como imagen propagandística del régimen; se vendía la inteligencia del español cuando el país sufría el bloqueo internacional, había cartillas de racionamiento y se pasaba hambre.

Arturito ya jugaba al ajedrez a los 5 años, a las 14 ganaba su primer gran torneo y desafiaba a los grandes maestros soviéticos. Empató con Alekhine y Fischer, dos de los mejores ajedrecistas de la historia, y fue siete veces campeón de España. El diario Marca f ue quien descubrió al genio mallorquín y lo encumbró como niño prodigio.

Fue utilizado por el Nodo y Franco lo recibió con una sonrisa -algo inusual- en El Pardo. Mucho bombo mediático del Gobierno, pero el Régimen no lo cuidó y sólo le dio un puesto de funcionario en Correos, en Ciempozuelos. La precaria economía familiar le obligó a jugar simultáneas -él solo contra 20-30 tableros a la vez, con jugadores de nivel- e incluso lo mandaron a Rusia y allí -comentaron siempre los expertos- lo machacaron mentalmente en las escuelas de ajedrez del país soviético.

Yo jugué (tenía 32 años) con Pomar (52) en Gijón durante siete horas (cuatro en primera sesión y tres tras el aplazamiento). Estuve groggy, pero al final logré terminar en tablas. Me comentó "has jugado bien gaditano, me has sorprendido, pero has tenido suerte".

¿Suerte? ?El sí tuvo mala suerte por jugar en aquella época. Ahora, con su talento y conocimientos, estaría bien cuidado, ganaría dinero y su familia no hubiera tenido tantos problemas. El escampen del mundo, Viktor Korchnoi, dijo que si hubiera nacido en Rusia hubiese optado al campeonato mundial. Pero a Pomar lo utilizaron vilmente y, con el paso de los años,eso le pasó factura a su salud. Cuando se presentó solo en un campeonato interzonas en Estocolmo, sin ningún ayudante ni analista, Bobby Fischer comentó, "pobre carterito español, lo bien que juega y ahora tendrá que volver a pegar sellos".

Hoy el ajedrez es totalmente diferente. Los ordenadores, programas informáticos y las redes sociales le han dado otro nivel. Pomar no vivió, en plenas facultades, este cambio porque, cansado y decepcionado, se retiró a principios de los 90. Ya le habían dado jaque cuando lo utilizaron y machacaron en la posguerra. Descansa en paz, maestro.

* El periodista gaditano Carlos Medina fue campeón de España juvenil y quedó tercero de Europa en el campeonato que ganó Anatoli Karpov.

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