El mal

Ante un crimen así, ¿no tenemos derecho a hablar del mal, ese concepto que ha desaparecido de nuestro imaginario?

Un hombre ve salir un coche de una casa. Cuando el coche se detiene para incorporarse a la carretera, el hombre saca un revólver, dispara a través de la ventanilla y mata a la mujer que está conduciendo. En el asiento trasero hay dos niños -los hijos del hombre que dispara y de la mujer asesinada- que presencian todo lo que ocurre. Después, el hombre entra en la casa y mata a dos mujeres más: la hermana y la madre de la mujer asesinada (es decir, la abuela y la tía de los niños del asiento trasero).

Todo esto sucedió en un pueblo de Pontevedra. En menos de cinco minutos, este hombre mató a su exmujer y dejó huérfanos a sus hijos y además les arrebató a su tía y a su abuela. La familia suele tener mala prensa en nuestra época, y los idiotas -que son muchos- suelen juzgarla una institución tóxica y reaccionaria y contraria a la libertad individual, pero estoy seguro de que para esos niños que iban en el coche, la familia -su madre y su tía y su abuela- era una garantía de seguridad y de amor y de orden. Algo que les permitía creer que el mundo, a pesar del padre irascible y despótico que les había tocado, era un lugar en el que valía la pena vivir.

"Otro crimen machista", "Otro caso de terrorismo machista": así han definido este crimen casi todos los medios de comunicación. Y sí, es cierto que el machismo ha jugado un papel importante en este crimen, pero ¿realmente se puede definir con una fórmula tan simple? ¿Es sólo el machismo y todo lo que hay detrás lo que ha empujado a este hombre a cometer este triple crimen? ¿No tiene que haber otras razones, razones profundas que entran dentro de lo más negro de la psique humana? ¿Y no tenemos derecho a hablar del mal, ese concepto moral que ha desaparecido de nuestro imaginario porque lo consideramos retrógrado e inservible? Porque realmente uno no se imagina una acción así si no la entendemos en términos de maldad humana: pura, simple y abominable maldad humana. Esa maldad puede estar influida por el machismo, por supuesto, y por el violento sentimiento de posesión de un hombre hacia una mujer. Pero el machismo y el deseo de posesión no parecen motivaciones suficientes para explicar estos crímenes. Y ahí es donde aparece el mal, esa idea tan pasada de moda y tan incomprensible para nuestro sistema de valores -y que ni siquiera sabemos muy bien qué nombra-, pero que existe y actúa. Nos guste o no, es así.

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