El Pinsapar

Enrique Montiel /

Los liberales gaditanos

MAÑANA dos de mayo, festividad de la Comunidad de Madrid, Enrique García-Agulló y Orduña, presidente del Club Liberal 1812, recibirá de manos de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid. Entre los premiados se encuentran Álvarez del Manzano y Juan Barranco, Jesús del Pozo y Toni Leblanc, García de Cortázar y Tomás Marco, y así. Carlos Roca, Rafael O'Donnel, Aurelio García de Sola y algunos otros asistirán a la entrega de un galardón muy importante para ellos: son el núcleo germinativo del Club Liberal 1812, creado por aquellos jóvenes que saltaron la verja del Monumento a las Cortes con un ramo de flores el 19 de marzo de hace más de 30 años. Quién se lo iba a decir. Eran los liberales, que nunca cupieron en un taxi, que nunca cupimos en un taxi. Digo los liberales gaditanos, los liberales de la libertad que siempre se sintieron herederos de aquellos diputados doceañistas que quisieron un Nación de ciudadanos libres, una Patria que no fuera de ninguna familia ni persona, sino de "los españoles"; una Constitución que reconociera desde el principio que la Soberanía nacional recaía "esencialmente" en la Nación, la libertad de Imprenta, la supresión del Tribunal de la Inquisición, el que fuera una obligación moral "el amor a la Patria" así como el ser "justos y benéficos" y 300 artículos más para definir la creación de un Tribunal Superior de Justicia libre e independiente, o la obligación en todos los pueblos, ciudades y aldeas de la España de ambos hemisferios de la existencia de una escuela en donde se enseñara a los niños y niñas la lectura, la escritura y la religión de los españoles, que se pensó que sería perpetuamente la Católica, Apostólica y Romana.

La Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid: hay momentos felices para parir una idea, un reconocimiento, una condecoración, un honor. Sin duda esta lo es, hace referencia a un episodio fundamental de nuestra historia nacional, recuerda el río de sangre que las tropas invasoras napoleónicas hicieron en Madrid, la ciudad heroica y mártir, la ciudad confiada de la España confiada, en manos de un Rey deseado que acabaría siendo indeseable, y una Familia Real que mejor no definir. Y la presencia en Madrid, en el solemne acto de entrega, del presidente del Club Liberal 1812, Enrique García-Agulló, ejemplificará como poco el significado de Cádiz y La Real Isla de León en el proceso que se inició en 1808. Goya y el Oratorio de San Felipe Neri, con el Teatro de las Cortes de la Isla, serán el principio y fin de una historia fascinante que este año conmemoramos. Felicidades.

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