Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Las leyes de Newton

El Generalísimo Rosety sería la nueva versión de 'los cuatro generales' de la copla. Ya no podrá cerrar la Verja

¿por qué lo que valía en noviembre no valía en julio ni en septiembre?. Misterio. Debe ser la falta de costumbre, es inédito en España un gobierno de coalición y, desde la Segunda República, no había ministros a la izquierda del PSOE sentados en el Consejo de Ministros. Con la canción de Sabina "¿quién me ha robado el mes de abril?". Algún día nos enteraremos de por qué hemos perdido 7 meses con un gobierno en funciones, quizás la falta de confianza de Pedro Sánchez sobre la respuesta que iba a dar Podemos a la sentencia del Procés o incluso puede haber funcionado la tercera ley de Newton: a toda acción le corresponde una reacción de igual fuerza en sentido contrario. La espectacular subida de Vox, la espectacular bajada de Ciudadanos y el bloqueo al que iba a conducir el PP han empujado al PSOE a aceptar lo que quitaba el sueño. De manera particular la irrupción de Vox, ese partido machista, racista, xenófobo y franquista que pretende devolver a España a la situación de hace 50 años. El Generalísimo Rosety sería la nueva versión de "los cuatro generales" de la copla. El pobre ya no podrá cerrar la Verja de Gibraltar ni levantar un muro en Ceuta, se tendrá que conformar con ampliar el muro de su chalet de Roche. Ni el nieto de García Ráez podrá imponer la ley marcial o el estado de excepción . Las alegrías duran poco, mejor acostumbrarse a las derrotas. La noche de las elecciones los flechas de Vox se pensaban que habían ganado y entonaban el "¡a por ellos, oé!" como si el Apóstol Santiago fuese a aparecer decapitando moros a lomos de su caballo blanco como en la batalla de Clavijo. En el camino se ha quedado un gran luchador, Juan Antonio Delgado, al que ahora podría colocar su partido en el Gobierno, y Javier Cano Leal , que solo le salvará de volver a la Diputación si los suyos le colocan en la Junta. Al pobre Dortó Ramoní solo le queda la esperanza de que el Tribunal Supremo condenase en firme a María José García Pelayo por la Gurtel para poder abandonar la generosa canonjía que le ha regalado su partido (55 mil eurazos). Total si su propio jefe de filas, para sacar sus títulos, hizo un abracadabra más propio de Juan Carlos Tamarit desde su casa de La Isla, no vamos a estigmatizar al pobre porque pagase alguna facturilla que otra en Aguas de Cádiz. El Chaquetilla, ahora llamado restavotos, sigue metido en un boquete. El nuevo gobierno tiene ante sí la urgencia de las murallas, que con la subida del nivel del mar y su deterioro vamos a ser la nueva Atlántida.

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