El legado del Bicentenario

Volver a recuperar el prestigio y los eventos con Iberoamérica es muy importante para Cádiz

Uno de los errores en la gestión municipal de Cádiz ha sido desaprovechar el legado iberoamericano del Bicentenario. Existe la teoría falsa de que el 2012 no sirvió para nada. No es eso, no es eso. Quienes no han servido para nada útil en esa materia son los que vinieron después, que han desaprovechado lo que se hizo con vocación de perdurabilidad. La Casa de Iberoamérica, el Castillo de San Sebastián, el ECCO, los museos que abrieron (Litográfico, Títeres) y los que no se llegaron a abrir (Carnaval y Semana Santa), el yacimiento de Gadir que cierra cuando vienen turistas... También está mal aprovechado el Castillo de Santa Catalina, que es una joya, y que no se usa con la categoría que merece.

El candidato del PP, Juancho Ortiz, que vivió aquellos tiempos como gestor desde su puesto de concejal, se ha entrevistado con el secretario de la Organización Mundial de Turismo (OMT), Zurab Pololikhasvili, con el objetivo de atraer eventos y foros a Cádiz, que redunden en un aumento del turismo y en inversiones. Un proyecto que incorpora a su programa del Cádiz 2030. Lo dice cuando va a empezar la campaña, pero no debería ser sólo una promesa para las elecciones, sino un objetivo al que se sumen todos los partidos, aunque algunos ya han demostrado su corto alcance.

Volver a recuperar el prestigio y los eventos con Iberoamérica es muy importante. Cádiz y Madrid tienen las dos Casas de Iberoamérica que existen en España. Sin embargo, este Ayuntamiento sólo entiende de Iberoamérica en claves de capitalidad del Carnaval. En lo político, se le han venido a menos sus ídolos, empezando por Maduro el de Venezuela, así que están en el lado equivocado. Han preferido hacer mutis por el foro, no en honor de José Celestino, el gran botánico, sino por quitar de la circulación todo lo que había. Se cargaron los premios iberoamericanos y no han recuperado los Conciertos para la Libertad en el Castillo de San Sebastián, que sigue abandonado.

Ya he comentado en otras ocasiones que no es un problema ideológico, sino de incompetencia. También los comunistas pueden ser listos o torpes. Pero no es para tomárselo a broma, sino para recordar que quien lo padece es Cádiz. Con el Bicentenario, a pesar de la crisis económica que lo afectó, se abrió la posibilidad de que la ciudad tuviera más proyección. Algunos sólo piensan en la micropolítica, que confunden con la política de los miopes. Sin embargo, hay que tener objetivos ambiciosos para no vivir resignados a la mediocridad.

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