El Alambique

mara Escassi

Como iba diciendo...

2014 ya ha llegado, el año de la 'recuperación', pero ¿quién tiene que venir a arreglar esto?. Y mientras, ¿qué hacemos?. Me da a mí que no va a venir nadie, que la magia se ha acabado y que nos vamos a tener que sacudir los papelillos y volver al tajo porque todo sigue igual, así que vamos a remangarnos, otra vez.

Para empezar, propongo que reciclemos, que no está la cosa para estrenar, vamos a coger lo que tenemos, y como si de una prenda de vestir se tratara, vamos a darle un buen lavado para que la porquería no enmascare posibles taras y después, aguja en mano, busquemos el roto o descosido para poner el remiendo, y los que no estén dispuestos a hacerlo, que se vayan, los que solo sepan crear y avanzar al olor de grandes presupuestos y falsas realidades que no esperen a que los echen, que no estamos para eso.

Hay que reinventarse. El Puerto de Santa María necesita iniciativas. Más que políticos (que si son buenos, también) necesitamos gente creativa y emprendedora que no le haga fondo al sillón del despacho, personas que paran buenas ideas que generen empleo y riqueza para nuestra ciudad. Vamos a asentar la base y después hablamos de todo lo demás, porque creo que en esta ciudad ponemos las miras muy altas y nos olvidamos de los cimientos. Hagamos cosas que quizás no den reconocimiento ni gloria social a corto plazo, pero que a la larga será lo realmente importante para construir entre todos la gran ciudad que quiere ser ésta.

Y vamos a priorizar, que no digo que no sean importantes algunas de las obras que se proyectan en El Puerto, como las pasarelas, parkings, etc… pero antes vamos a poner los esfuerzos en ayudar a los pequeños que hacen importante una ciudad. Para que el portuense se sienta partícipe y comprometido con su ciudad debe poder sentirse orgulloso de ella y sentir que se le tiene en cuenta. Vamos a incentivar, animar y a premiar a los que ya están y a los que quieren llegar e implantar sus buenas ideas, y que se sientan orgullosos de hacerlo. Este debería ser el propósito de todos para este nuevo año, y si los de más arriba logran que funcione la varita mágica y empezamos a salir de la ruina, la ocasión nos cogerá despiertos y sobre todo, fuertes.

Venga, manos a la obra, señores, que el tiempo es oro.

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