¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

El hoyo y el bollo

Ya lo saben de sobra: "en España, quien resiste gana". Es quizás la frase más famosa de CJC, el titán capaz de escribir un joyel como Viaje a la Alcarria y, al mismo tiempo, presumir de succionar por el "ojo que no guiña" un litro y medio de agua. Cosas de don Camilo y del lirismo incorregible de un pueblo que se alimenta de cabritos, lechazos y guarros. La máxima, que se debería grabar en piedra en todas las escuelas de la piel de buey (algunos traducen así a Estrabón), fue bien aprendida por Pedro Sánchez, a cuya capacidad de agarrarse al terreno, como la buena infantería, debe un trono que alcanzó meses después de que todos lo hubiesen dado por muerto. Juanma Moreno tiene también algo de Lázaro desnortado por la resurrección. Todo el mundo lo creía finiquitado, incluso se gestaba el putsch para derribarlo el mismo 3-D, pero hoy lo vemos como presidente de la Junta in pectore. Al parecer, en España, la mejor manera de llegar al poder es hacer como la rana hojarasca misionera (Ischnocnema henselii), que engaña a sus depredadores simulando ser un fiambre sin ningún encanto gastronómico (maravillas de la evolución).

En los últimos días, todos hemos entonado el gorigori por Susana Díaz. Lo cierto es que ya tiene el rictus de los cuerpos abandonados en el campo de batalla y, muy probablemente, sus últimas declaraciones aferrándose al poder y obviando la realidad de la derrota no sean más que espasmos de rabo de lagartija, manifestaciones de una vida ficticia y mecánica. Pero Susana se agarra a la existencia política porque sabe que, en España, siempre hay una opción para el moribundo. De otra manera nunca hubiese llegado a disfrutar de los bellos jardines de San Telmo.

Más allá de los casos personales, los vencedores del 2-D deberían tener muy en cuenta una cosa: el PSOE en Andalucía está herido, pero no difunto. Sigue siendo el partido que, con diferencia, tiene una estructura más sólida y hay miles votantes durmientes que esperan una señal de regeneración socialista para volver a las urnas. Además, no se pueden descartar maniobras parlamentarias de última hora que cambien un panorama que, ahora mismo, nos parece obvio.

El centroderecha tiene la oportunidad histórica de demostrar que es capaz de dar el giro que coloque a Andalucía en la senda de la convergencia con las regiones más avanzadas. ¿Cómo? Por lo pronto formando un Gobierno capaz y preparado que aplique con inteligencia y valentía una auténtica agenda de cambio. Ha llegado el momento de meter en el hoyo al muerto e ir directos al bollo del poder. Está esperando.

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