El Alambique

mara Escassi

Dos hombres y un destino

La Vela está de celebración, será este sábado en la Gala de la Vela Andaluza. Entre la larga lista de reconocimientos, este año hay uno que destaca por encima de todos porque habla de una historia del Mar y de personas.

Pedro Herrero Gibaja y David Martínez Buongiovanni, así se llaman los protagonistas de esta historia, el primero, un navegante que a veces gusta de hacerlo en solitario y que un día entre tantos decidió salir a navegar con su barco Garbo desde el puerto de Rota, y el segundo, un deportista que pretendía unir en travesía con su catamarán Chipiona y El Puerto. Dos personas ajenas el uno del otro a los que el destino les tenía reservada una cita a ciegas que jamás podrán olvidar.

Porque no sabemos si la Virgen del Carmen le dijo bajito a Pedro a qué hora debía pasar por la boya bajo el Quemado ese día, pero el caso es que lo hizo en el momento justo, en el instante de poder divisar el casco de un catamarán volcado en un lugar complicado para tener un incidente de estas características. No creo que Doña Carmen tuviera nada que ver en que Pedro decidiera acercarse, pero lo hizo, se acercó y al no ver a nadie gritó en busca del seguro naufrago sin obtener respuesta. Agobiado hizo lo que hay que hacer, llamar a Salvamento Marítimo, pero Pedro sabía que los treinta y cinco minutos que tardarían en llegar significarían la vida o la muerte, y por eso siguió terco en su empeño de encontrar al que como él había decidido salir al mar ese día. Y empieza a anochecer, pero lejos de desistir o esperar, arriesgó si no su vida, su barco, adentrándose en una zona de bajos en la que fácilmente habría podido encallar y ahí, por fin, pudo adivinar en la lejanía un punto y una voz angustiada y agotada que apenas conseguía hacerse oír. Y no paró hasta hacerse con él, un deportista extenuado al que la Mar le tenía preparada una trampa que habría sido fatal de no haber sido por Pedro.

Nunca sabremos cuanto tiempo podría haber aguantado David en esas circunstancias, y quizás él no esté preparado para pensar en ello, porque la Mar es así, maravillosa por deseable y traicionera. Pero esta vez todo acaba bien, y este sábado, Orgullo y Agradecimiento -Pedro y David- podrán fundirse en un abrazo para sellar esta historia de dos bajo la atenta mirada de doña Carmen.

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