Ni hablar

Llega Ortúzar y lo dice muy claro, que el PSOE tiene que hablar del derecho a decidirsi quiere el apoyo del PNV

Dicen algunos de los que están hablando con los negociadores de Sánchez que no se puede hablar para construir la mayoría de la investidura de Sánchez con quienes dicen que de esto ni hablar. Parece un galimatías, y de hecho es un galimatías hablar de lo que no se puede hablar, o mejor dicho, hablar pero ni hablar de la cosa esta de la que quieren hablar los que hablan de diálogo, de la necesidad de hablar de todo, incluso de lo que no se puede hablar por muchas razones, la principal de todas es por eso mismo, porque no se puede hablar. Hablar, finalmente, saber hablar es saber decir lo que se quiere decir, no decir lo que no se quiere decir y ni decir ni no decir lo que no se quiere decir ni no decir. Estamos casi en la pista de despegue de la Poesía, entendida al modo de darle a la caza alcance o ese no sé qué que queda balbuciendo. Hablar de lo inefable pero en sentido inverso, una cosa es hablar de lo que no se puede realmente hablar, porque es imposible, y otra bien distinta es querer hablar de lo que no se puede hablar no porque sea inefable, no, sino porque ni es legal, ni es conveniente, ni procede. Y así está esto, ampliado por el secreto de seis personas sentadas tres frente a tres en una mesa esperando que salga la prensa de la sala para empezar a no hablar, a hablar de lo que no se puede hablar o de lo que desde el primer momento es el escollo principal del diálogo sobre el que Pedro Sánchez pretende conseguir los votos o las abstenciones para hacerse con la presidencia del gobierno de España, que luego ya se verá si se habla o no se habla de lo que no se ha podido hablar hasta ahora.

Se está así pero llega Ortúzar y lo dice en román paladino, que el PSOE tiene que hablar del derecho a decidir si quiere el respaldo del PNV. Con un corolario con banda sonora: los nacionalistas vascos quieren hablar para "poder decidir para seguir unidos, no para dividir y romper nada". Literalmente. Con sus seis diputados y dos cojones. Ortúzar quiere hablar de un derecho que nos expulsa a todos los que no somos vascos. Igual que los nacionalistas republicanos catalanes (son todos), es ese mismo derecho a decidir. Mientras Iceta ha soñado una España como Juego de Tronos, con unos cuantos reinos que empezarán a guerrear de inmediato por la unificación de los reinos. De los guardianes de la noche o como se llamen, ni hablo.

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