El Alambique

E. M. / Cañas

La guillotina

EL Partido Popular en El Puerto es bicéfalo desde hace años y es latente desde hace años este conflicto, que lo es con todas las letras. Uno y otro no ocultan, aunque lo hagan off the record, que no se soportan y no dudan en tramar para llevar al adversario hasta el patíbulo. Sin embargo, ni uno ni otro tiene la suficiente influencia sobre el inquisidor para conseguir la anhelada supremacía puesto que temen que el ajusticiado pueda ser él si tensa la situación más de lo aconsejable. No les ha quedado otra que hacerse enemigos íntimos esperando a que se dicte sentencia.

En la génesis del conflicto se exigió que hubiera cordialidad entre los dos a pesar de que ya por entonces solo había antipatía. Para ello se decidió que uno mandara en el partido y el otro siguiera como jefe del Ayuntamiento, aunque a ambos se les imponía responsabilidad adicional en el bando contrario. Así, el primero continuaría como concejal con delegación y el segundo sería vicepresidente del partido. El tribunal dejaba claro el mensaje: condenados a entenderse. Sin embargo, la entente cordiale fue un fiasco desde el principio y ambos siguen pensando, y actuando, que estarían más cómodos y, sobre todo, más tranquilos sin el otro.

El congreso que el partido celebrará el próximo día 22 no aclarará el futuro sino que mantendrá el statu quo. El presidente seguirá de presidente y está por ver si el vicepresidente seguirá como tal, aunque poco importará porque seguirá de alcalde. Por lo tanto, la enfrentada bicefalia se mantendrá por muchos abrazos y elogios que se regalen ambos ante la militancia al son de la pegadiza sintonía del partido. Será solo una imagen pública porque aún se espera el veredicto del tribunal inquisidor que no ha mostrado cómo, cuándo y con quién usará la temida hoja afilada de la guillotina. ¿Seguirá manteniendo la bicefalia, por mucha cefaleas que le ocasione?; ¿se declinará por uno de los adversarios consolando al ajusticiado con un ascenso?; ¿o finalmente optará por cortar ambas cabezas y darle todo el poder a otra persona?. El cadalso está expedito para la ejecución pública pero aún no hay ni fecha, ni hora ni condenado sobre el que caerá la afiliada hoja de la guillotina.

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