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La tuya guárdatela

Necesitamos o más equidistancia en la exquisitez o, si no, una vista gorda estereoscópica

Veo a gente que estimo lamentando la dureza con la que Carla Toscano ha contestado a Irene Montero. Huy, huy. Entiendo que no les gusten los debates broncos, porque a mí tampoco. Pero pediría un poco más de equidistancia en la exquisitez. O, en caso contrario, que la vista gorda sea estereoscópica.

Pío Baroja se ganaba la vida, porque con la literatura no le daba, trabajando en la panadería familiar. Fueron a contarle, la mar de divertidos, una frase de Rubén Darío. El aclamado poeta y diplomático nicaragüense había dicho: "Baroja es un escritor con mucha miga: se nota que es panadero". Baroja, de volea, replicó: "Y Rubén tiene muy buena pluma: se nota que es indio". Aquello molestó una barbaridad. El perplejo Baroja, entre sus hornos, no entendía esa diferencia de trato. Así estamos.

Podemos poner en una balanza los insultos que se han dedicado unos a otros… y que juzguen los quisquillosos. La andanada (porque sí que lo fue, claro) de Carla Toscano venía en la misma frase que recordaba que Irene Montero ha llamado a los jueces machistas y, por tanto, prevaricadores e ideólogos.

Pero hay más. Lo que ha dicho Toscano, ¿es verdad o no? Si Antonio Machado escribiese de nuevo su famosísima soleá, tendría que cambiarle la letra: «¿Tú verdad? No. Y la verdad/ es todavía peor./ Por tanto, guárdatelas/ y tú atente a mi opinión». Cuando Irene Montero llama a los jueces machistas o a Vox, un partido que no tiene una condena por inconstitucionalidad, "banda de fascistas", no escandaliza a los tiquismiquis porque todo el mundo sabe que no es verdad, sino retórica demagógica. En cambio…

Cuando publicó su ensayo Pensadores de la nueva izquierda (1985), que reeditó luego con el título más exacto de Tontos, fraudes y alborotadores, sir Roger Scruton reconoció que "valía la pena sacrificar las posibilidades de llegar a ser miembro de la Academia Británica, vicecanciller o profesor emérito por el mero alivio de decir la verdad". Tras dejar la dirección de la Salisbury Review, hizo este resumen: "El puesto me había costado miles de horas de trabajo no retribuido, un horrible asesinato simbólico en Private Eye, tres pleitos, dos interrogatorios, un despido, la pérdida de un cursus honorum universitario en Gran Bretaña, un sinfín de reseñas negativas, la sospecha de los de conservadores de centro y el odio de los progres profesionales. Y había valido la pena". Carla Toscano es scrutoniana.

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