Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Son gritos en el cielo

SE le atribuye a Churchill la siguiente frase: “En el Parlamento he escuchado grandes discursos, algunos me han hecho cambiar de opinión, pero ninguno me ha hecho cambiar de voto”. Conviene recordar que al que fuera primer ministro del Reino Unido le dieron el Premio Nobel de Literatura en especial por sus discursos. Yo se lo daría al alcalde, o al menos una Flor Natural, si eso sigue existiendo,o algún premio poético del tipo que sea en cualquier pueblo. Me malicio que él preferiría ganar el Concurso de Agrupaciones del Carnaval con una hipotética comparsa que pudiera escribir.

Muero con el alcalde cuando se eleva por encima de la mediocridad y escribe algún texto cargado de poesía, eso sí , al estilo Gabriel Celaya –“maldigo la poesía que no toma partido, partido hasta mancharse”– pero con el Pacoli a la guitarra, que Paco Ibáñez se ha quedado viejo. Grandes discursos de la historia, desde el de Marco Antonio en el Julio César de Shakespeare, ese “he tenido un sueño” de Martin Luther King, “Yo soy un berlinés” de JFK, “Paz, piedad y perdón” de Azaña, el “más temprano que tarde se abrirán las alamedas por donde caminará el hombre libre” de Allende, “la historia me absolverá” de Fidel Castro, “sangre, sudor y lágrimas” de Churchill, “venceréis pero no convenceréis” de Unamuno, “váyase señor Gonález” de Aznar” , “ni Flick ni Flock” o “dos por el precio de uno” de Felipe González, “no podría dormir” de Pedro Sánchez , “puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez, “ha traicionado a los muertos de ETA” de Rajoy, por decir de memoria unos cuantos. Seguro que si buscan en Google los encontrarán más y mejores. A todos ellos habría que añadir el “pan y rosas” del alcalde, al que podríamos situar en el nivel del “que suenen los pitos de las ollas” que ya dijera hace tiempo.

Ese es el mejor registro del alcalde, cuando alcanza el nivel excelso del discurso político, más allá de todas esas frases hechas del tipo “vecinos y vecinas” o “porque fueron, somos; porque somos, serán” que tanto gustan en el Círculo de Podemos o donde quiera que se reúnan los militantes anticapis de la ciudad (en San José con Sacramento estaba Televok ¿no?). Ahí se ve que el alcalde cantó durante años las coplas de Bienvenido, cuando da la talla y se sitúa como uno de los alcaldes de mayor nivel poético en la historia de la ciudad, eso que vivimos malos tiempos para la lírica. Ya solo queda que termine por resolver el problema de Expertus, aparte de las buenas intenciones demostradas con su donativo .

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios