"Ajá & Ojú"

carmen Oteo

De gitana

ME chifla vestirme de gitana aunque mis comienzos fueron difíciles. Tengo una foto con cinco o seis años en la que estamos mi hermana y yo, en un día gris y lluvioso en medio del real. Se ven charcos alrededor en el albero. Yo llevo un traje de gitana heredado rojo sangre, muy saltón. Estoy con los brazos en jarras. Se me ven los zapatos del colegio con calcetines y una cara de mosqueo importante, con los cachetes hinchados de resoplar. Se comprende que mi madre, inasequible al desaliento, decidió llevarnos y llevarse a la feria sí o sí. Mi hermana mucho más vitalista que yo y de mejor carácter, posa como si el día estuviese radiante y un coro de pájaros cantara a su alrededor.

Aquella foto de chica tan mosqueada me ha dejado secuelas. Como los niños soldados empuñan el fusil desde su más tierna infancia, yo me planto el traje de gitana y los corales, caiga la mundial o se superen los cuarenta grados a la sombra. Se ha convertido en una suerte de fetichismo. Si no me visto, la feria es menos feria y yo menos feriante y menos yo.

Ni de faralaes, ni de flamenca, yo me visto de gitana. Con los mismos avíos de un año para otro y casi siempre repitiendo traje porque me da miedo encargármelo y que pase algo. Una es supersticiosa.

Cuando tenía trece años mis padres me regalaron unos corales antiguos. Venían en su estuche original con extraña forma de galápago y el terciopelo interior muy gastado. Pienso por las manos que habrán pasado. Me los imagino en una cigarrera, o en una de esas mujeres que venden cebollas y ajos en la puerta de la plaza de abastos, o en una gitana de las que se casa pronto y mal y tiene que vender sus oros y alhajitas para salir adelante, o en una niña bien a la que se los han comprado para lucir su juventud y viveza; o en una casa de empeños llevados por alguien venido a menos, o en una tienda de antigüedades, y, así, hasta llegar a mis manos. Podría escribirse una novela con mis corales antiguos porque hay mucha vida en ellos. Una novela al modo de "El escarabajo" de Mújica Láinez que cuenta la historia de un talismán, un escarabajo de lapislázuli egipcio desde su creación hasta nuestros días, por las manos que va pasando, de las más poderosas a las más humildes.

Con todo, lo mejor de mis corales es la vida que me dan. Me han llevado siempre a la feria, se han alegrado conmigo, me han visto enamorarme y guardan celosamente todos mis secretos.

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