El intruso, el advenedizo, el que no está preparado, el idealista, el comparsista... Uno de los principales errores de la oposición y, especialmente, del Partido Popular cuando perdió la Alcaldía, fue la de despreciar la figura del nuevo alcalde. Pensaban confiados que sólo tendrían que oponerse a todo lo que intentara y esperar sentados a que el funeral pasara delante de su puerta cuando con una ciudad hecha trizas la gente implorara el regreso a lo que había. Mientras que al alcalde, en muchos casos, se le miraba por encima del hombro, éste iba a aprendiendo a marchas forzadas y a base de meterse en charcos que además del idealismo había que meterle pragmatismo a su acción de gobierno. La gestión está claro que es muy mejorable pero lo que ha ocurrido es que su figura se fue agrandando hasta formar "el tacazo" del que habló el alcalde el domingo. El advenedizo, el intruso, había dado el gran golpe y el funeral fue para otros.

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