La firma invitada

Antonio Manuel Rodríguez Márquez

La fiesta del Corpus en Zahara

APARTE del mes de abril con la Semana Santa, mayo y junio tienen un influjo especial en el Calendario Eclesiástico, con diferencia de otros meses, por las celebraciones que la Iglesia solemniza durante el año, que acaparan masivamente la atención de fieles, siendo la región andaluza la que destaca con más esplendor por sus célebres romerías, Corpus y otros acontecimientos religiosos muy arraigados antropológicamente, en muchos casos con una tradición milenaria. Resalta en la comarca rondeña el Corpus de su ciudad y de una manera especial por sus raíces, el de Zahara de la Sierra, localidad vinculada a Ronda por conexiones musulmanas hasta la reconquista y por motivos comerciales, sociales y de comunicación, más contemporáneos, por hallarse integrada en su comarca natural que no administrativa. En la misma comarca natural, El Gastor prepara y celebra también su Corpus con el mayor fervor y popularidad.

Zahara, villa medieval con un patrimonio histórico-arquitectónico como el Poblado Nazarí, fundada por los árabes en el siglo VIII y situada en el Parque Natural de Grazalema, fue declarada conjunto histórico-artístico y fiesta de Interés Turístico Nacional el 24 de abril de 1980. Es Premio Nacional de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos Españoles, Premio de Mejora de los Pueblos Gaditanos de 1966 y Primer Premio de Embellecimiento de los pueblos de la Provincia, en 1975.

En la segunda mitad del siglo XIII el Papa Urbano IV estableció la fiesta del Corpus Christi para el orbe católico, generalizando el culto al Sacramento iniciado por la beata Juliana (1193-1258). En la summa Teológica Santo Tomás de Aquino, a quien el Papa encomendó la redacción del oficio de la nueva fiesta, ya se defendía la presencia real de Cristo en la Eucaristía y se le atribuye al Papa Juan XXII (1316-1334) la configuración de la procesión de la sagrada forma y la octava. A partir de entonces la fiesta se extendió por todo el occidente europeo.

Pero reparemos por unos momentos en la importancia que esta fiesta eucarística reviste en Zahara: según los historiadores, el Corpus está indisolublemente unido a Zahara desde que fuera conquistada la villa y fortaleza por primera vez en 1407, casi cien años antes que los demás territorios que la circundaban, siendo cabecera de un señorío que dio nombre a un marquesado, cabeza de una vicaría y posteriormente sede de un arciprestazgo del arzobispado de Sevilla, lo que es probable que haya tenido mucho que ver en la identificación de este pueblo con la celebración del Corpus Christi.

El día del Corpus la jornada se inicia apenas despunta la mañana. El zahareño nada remolón aunque haya dormido poco pero muy experimentado en su labor, se apresta con los suyos a colocar los ramos mezclándolos con retamas, adelfas flores y plantas aromáticas hasta dejar las fachadas de aquellas viviendas que forman del circuito eucarístico, totalmente cubiertas. Sigue después la labor de esparcir la juncia en la calle cuidando que no quede ningún espacio sin cubrir para conseguir un alfombrado pleno de una belleza plástica impresionante.

El panorama es de perplejidad por la transformación que se vive. La cal se ha convertido súbitamente en auténtico bosque repleto de verdor, fragancia, luz y color. Ha llegado la hora del esplendor. En la plaza no cabe el gentío llegado desde distintos lugares que perplejo observa tanta belleza. El Santísimo bajo palio, precedido del guión de plata de estilo rococó, ha salido a la plaza, y se adueña de las calles engalanadas en su honor bajo una lluvia de pétalos y el repicar jubiloso de campanas.

Por la calles convertidas en auténtico vergel resaltan los diez altares de su recorrido, en cada uno de los cuales se imparte la bendición con la mayor solemnidad y recogimiento y un silencio solo alterado por los acordes de la banda de música local "Nuestra Sra. de los Dolores", a los que se une al unísono la voz de los creyentes apiñados en torno al Señor en la custodia, entonando cánticos eucarísticos. Así casi dos horas que dura el recorrido. Al finalizar comienza el divertimento profano que va a durar la tarde y todo el día posterior declarado fiesta local.

Fue en la edición del Corpus de 1974 cuando el pueblo se vio gratamente sorprendido con la visita del insigne poeta gaditano José Maria Pemán, quien inspirado en tanta grandeza, trazó con su proverbial pluma el siguiente poema:

"A las cinco amanecieron las flores/ Las macetas/ Las paredes engalanadas/ A las ocho Zahara se convierte en armonía de aroma y colorido/ Cuando ya estaba a punto de convertirse en tarjeta postal".

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