EL ALAMBIQUE

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La familia

El alcalde, Enrique Moresco, ha reunido a concejales y técnicos municipales para trasladarles las conclusiones obtenidas en las Jornadas de Trabajo 'Análisis y Proyección del Sector Turístico en El Puerto de Santa María', desarrolladas en el mes de septiembre.

A la jornada técnica interdepartamental, celebrada en el Palacio de Araníbar, se convocó a concejales y técnicos de todas las áreas implicadas directamente en el desarrollo del fenómeno turístico, como Medio Ambiente, Policía Local y Protección Civil, Urbanismo, Patrimonio, Comercio, Juventud y Deportes, Mantenimiento Urbano, Cultura, Fiestas y Patrimonio Histórico.

En el encuentro, el primer edil hizo hincapié en la importancia que tiene el turismo como motor social y económico de la ciudad, así como en lo esencial que es la implicación de todas las concejalías municipales en el sector.

Por su parte la concejala de Turismo, Patricia Ybarra, trasladó a todos los responsables de los distintos departamentos las conclusiones extraídas de las citadas Jornadas de 'Análisis y Proyección del Sector Turístico en El Puerto de Santa María', detallando área por área la implicación que tiene que tener cada una de ellas en el desarrollo de la principal industria del municipio. Asimismo, resaltó el importante papel que, en este cometido, tiene el funcionariado municipal, que sin duda es imagen del funcionamiento y efectividad de un Ayuntamiento, y por extensión de una ciudad, de cara al visitante.

Tanto Moresco como Ybarra insistieron bastante en la necesidad de que las concejalías estén completamente coordinadas, tanto a nivel de actividad como a nivel de comunicación, y de hecho, en la reunión, se llegaron a compromisos concretos para mejorar dicha coordinación entre áreas.

En definitiva, el fin último de este encuentro interdepartamental era concienciar a todos los agentes municipales de la importancia que tiene para la ciudad que se impliquen en el fenómeno turístico, a fin de potenciar nuestra mayor actividad económica. Un objetivo, que a juicio del alcalde y la concejala de Turismo, "se consiguió, ya que tanto concejales como técnicos mostraron su intención de colaborar e implicarse, en la medida de sus posibilidades, en cuantas acciones haya que llevar a cabo para mejorar la imagen de la ciudad y para hacer que el turista no sólo quede encantado con su visita a El Puerto, sino que vuelva en próximas ocasiones y además se convierta en nuestro mayor agente turístico fuera de nuestras fronteras".

Y al final siempre queda la familia. Esta es una frase muy extendida para indicar que cuando la necesidad aprieta, aquella se considera el último soporte en el que pensamos para remediar una situación desfavorable, y a la vez la defensora más válida de sus integrantes, a los que todos se sienten unidos y solidarios. Estos días pasados, algunos hemos celebrado el Día de Todos los Santos y el de los Difuntos, conmemoraciones que no dejan de ser una celebración familiar, en la que se unen mentalmente los componentes de los que están con el recuerdo de los que se han marchado vitalmente. La familia como ayuda y recuerdo.

Los que hemos crecido en el entorno de la otrora pedregosa plaza del Polvorista, siempre hemos estado cercanos al mundo de la pesca, aunque no participáramos directamente en ella. A mí, siempre me llamó la atención ese mundo tanto por su trajín como por la ampulosidad de sus familias y la unión existente entre ellos. Entre otras, siempre me ha sonado mucho la familia Soriano, quizás por mi afición racinguista, aunque creo que es más adecuado por el mundo de la pesca. Manuel Soriano y Carmen Gómez, Carmela la de Soriano, fueron los creadores de esa extensa familia portuense dedicada al mar, él como redero y trabajador de Conservas del Sur, y ella como buena madre luchadora. Fueron ejemplos de matrimonio joven, que vivieron en la Bajamar y allí hicieron su vida familiar.

Cuando hablo de familia lo hago en toda su extensión cobijando a seis generaciones que han dado amparo a diez hijos, cuarenta y siete nietos, setenta y un biznietos, veintidós tataranietos y un chozno, hijo de tataranieto, que la propia Carmela llegó a conocer. Esta familia se podría considerar como una saga, pues en su conjunto suman más de cien descendientes. Sé que hay linajes en parecidas condiciones, pero deseo mostrar este como la representación de las grandes familias del mundo de la mar y por extensión de otros oficios que tanto se han esforzado por su unión, como lo hicieron Manuel y Carmen durante su existencia en común. Forma de entender la vida de una generación.

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