Los eventos que perdimos

No se habla de las fiestas perdidas del verano, que van cayendo con sencillez. ¿Y a quién le importan?

A lo largo del siglo XXI, Cádiz ha perdido muchos eventos del verano. A pesar de que han transcurrido menos de dos décadas. En otros tiempos, se informaba de los objetos perdidos, que iban a parar a un depósito municipal. Sin embargo, eso ya no le interesa a nadie. Tampoco se habla de las fiestas perdidas del verano, que van cayendo con sencillez. ¿Y a quién le importan? La buena gente ni se acuerda, y eso que se han ahorrado.

Se perdió la Velada de los Ángeles, todavía en tiempos del PP, que era una fiesta de principios de agosto, tradicional y con historia. Aunque derivó en guadianesca: aparecía y desaparecía, según los años y las quejas vecinales. Hasta que murió en el intento y nunca más se supo, ni los nuevos dijeron nada de rescatarla, con lo gaditana que fue en tiempos de nuestros bisabuelos.

Ya con los nuevos de Podemos y de Unidos en el poder, se han cargado las barbacoas. No era una fiesta tradicional, sino un invento engendrado en las postrimerías del siglo XX y principios del XXI, que fue consolidándose cada vez peor. Era impopular, aunque la potenció el Partido Popular. Curiosamente, a veces se veían banderas republicanas y del Che entre los participantes. Todo disparatado. En otras playas españolas se organizan fiestas aún más sucias.

Asimismo se perdieron, hace ya mucho tiempo, los Festivales de Verano. Se fueron al garete. Pero entonces nadie imaginaba que también se perdería el Teatro José María Pemán. Venían grandes artistas. Entre ellos, Raphael, que ya cantaba entonces más o menos lo mismo que ahora.

Más modernos eran los festivales llamados de La Libertad, cuyo nombre sabía a yerba y olía a Bicentenario. Se celebraban en el Castillo de San Sebastián. A estos conciertos venían Joan Manuel Serrat, Paco de Lucía y David Bisbal, por citar algunos. Se lo cargaron los de Unidos Podemos, no se sabe por qué. Nadie ha protestado.

También se han cargado el Festival Aéreo de la Playa Victoria, que se lo inventó Teófila Martínez por buscar más alicientes. Esos ruiditos de los aviones de combate y esas cabriolas de la Patrulla Águila se siguen viendo en verano en otras playas españolas, como la de Gijón. Incluso se exhiben todavía en Barcelona, en las Fiestas de la Merced, pero aquí pasaron al olvido.

Son eventos que se van perdiendo en Cádiz, como la lucha libre, el boxeo y los toros. Tampoco canta gratis Mecano en la playa. Y luego se preguntan por qué esta ciudad es tan aburrida en las noches y los días de verano, cuando no abren el muelle.

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