Desde Tribuna

José Joaquín / León /

Entre el espejismo y la realidad

PUES sí parece que fue un espejismo. En dos partidos consecutivos (el de Ecija y el de casa ante El Palo) marcó el Cádiz 10 goles, pero en los dos siguientes sólo ha sido capaz de sumar un punto y no ha marcado ni un gol. Si exceptuamos esos dos partidos en los que todo salió bien, en los cinco restantes el Cádiz sólo ha marcado tres goles. Es decir, que es un equipo falsamente goleador. Si está arriba es por la fortaleza defensiva, avalada por los cerrojos que se gasta este equipo y su entrenador. Fue vergonzoso que ayer, hacia el minuto 30 del segundo tiempo, con 0-0 en Carranza ante La Hoya Lorca, el Cádiz estuviera encerrado, buscando un contragolpe.

Es probable que el Cádiz perdiera ayer la oportunidad de ganar el partido en el primer cuarto de hora. Kike López desperdició un gol a puerta vacía y poco después envió un disparo al poste. Fueron dos ocasiones clarísimas. También es cierto que el portero Alejandro, poco antes, hizo un paradón a disparo de Fran Carnicer, que durante esos primeros minutos parecía una mezcla de un Xabi Alonso y un Xavi Hernández de la Segunda B, ya que se permitía todos los lujos que le daba la gana, ayudado por las facilidades.

Había salido La Hoya-Lorca dominando en Carranza al Cádiz (¡manda brócolis!). Los cadistas estaban esperando algún contragolpe feliz, como esos dos en los que Kike López pudo marcar. Pero, a partir de ahí, se acabaron los contragolpes, más que nada porque Juan Villar se metió cuatro veces seguidas en fuera de juego en cuatro envíos largos, y así es imposible terminar un contragolpe.

En la segunda parte pareció que el Cádiz dominaría, favorecido porque La Hoya Lorca optó por echarse atrás, para mantener el empate controlando y perdiendo tiempo. Kike Márquez chutó a bocajarro con todo a su favor, en otra clarísima ocasión, pero no entró, como tampoco una de Juan Villar. Lo más asombroso es que, en el último cuarto de hora, el Cádiz no fue capaz de crear ni una oportunidad de gol, que otra vez volvió atrás para buscar un contragolpe imposible, ante un rival conformista que dejaba pasar el tiempo.

A este Cádiz le fallaron demasiadas cosas, empezando por el planteamiento miedoso de Agné, que debió buscar un plan B y soluciones alternativas. El entrenador explica perfectamente los partidos, cuando ya se han terminado, incluso los que no gana. Pero no siempre se puede ganar jugando con dos pivotes más preocupados de defender que de atacar. Perico se adorna con sus detallitos, pero no basta. Y arriba hay que ajustar la puntería. No se pueden fallar cuatro jugadas de cuatro claras.

Este Cádiz ya no es líder. No es por fastidiar, pero tiene un punto menos que el filial del Granada de Quique Pina, en el que son titulares cuatro futbolistas (Dimitrievski, Boateng, Fatau y Wilson Cuero) que hace dos temporadas estaban en el Cádiz B, que hizo una campaña mediocre en Tercera. Así que no debe ser tan difícil tener 14 puntos en 7 partidos.

El calendario de las próximas jornadas no es fácil, empezando por el próximo desplazamiento a Albacete, nuevo líder y principal rival, se supone. Hay mucho que mejorar, sobre todo en ataque.

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