Educación Los días festivos y los lectivos en el puente de diciembre

La esquina

José Aguilar

jaguilar@grupojoly.com

Por encima de todo, camaleón

La bajada de impuestos ha sido la forma con que los barones se han deshecho de la sombra negativa de Pedro

Una vez más Pedro Sánchez se ha revelado como el campeón nacional de la resiliencia. Su capacidad de adaptación ante las adversidades y de conversión de las perturbaciones en oportunidades es infinita. Más que su facilidad para la mentira, lo que lo hace un líder tan resurrecto que llega a parecer imbatible es la ductilidad de sus acciones, sus ideas y hasta sus principios. Un maestro de la supervivencia.

La semana empezó tranquila, con el debate fiscal aparentemente controlado: la Junta de Andalucía rebaja impuestos a los ricos (Patrimonio) poniendo en peligro los servicios sociales, mientras el Gobierno piensa en nuevas fórmulas para favorecer a los pobres. Se estropeó el martes, cuando Ximo Puig, desoyendo a la ministra de Hacienda, redujo el IRPF a los valencianos con ingresos inferiores a los 60.000 euros anuales, haciendo perder a las arcas públicas autonómicas 150 millones. Y se arruinó por completo con el anuncio en cascada de que otras comunidades, muchas gobernadas por el PSOE, seguirían la senda de perdición del barón socialista más relevante, bajando la presión fiscal a la clase media.

Esta desafección expresa de los barones territoriales a las consignas y mandatos emitidos por Moncloa y Ferraz, que de todo hubo, tiene mucho que ver con las elecciones regionales de 2023, que están a la vuelta de la esquina. En realidad, tienen todo que ver: es la forma más directa que han encontrado para defender sus opciones electorales. Ninguno quiere ligar su suerte a la de Pedro Sánchez, que suponen irreversiblemente mala. El fracaso de Juan Espada les terminó de convencer de que Sánchez no aporta nada a sus candidaturas, sino que les resta. Creen que la gestión que ellos han hecho en sus territorios tiene un balance positivo y que la controvertida figura del presidente y secretario general sólo podría estropear sus propias posibilidades en las urnas.

No es únicamente que se metieran a contramano de la política tributaria del Gobierno, es que derribaban todo su discurso. Se venía abajo la estrategia pertinazmente desplegada por el Ejecutivo y los grupos parlamentarios de PSOE y Unidas Podemos, rotundamente contraria a todas las propuestas del PP de bajar los impuestos para propiciar la reactivación económica. Ximo Puig y demás compañeros la impugnaban desde la izquierda.

Sánchez encontró, sin embargo, la solución al entuerto. Otro éxito.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios