editorial

Una empresa insostenible

CANAL Sur tendrá este año un déficit de 42 millones, además de una subvención pública de su propietaria, la Junta de Andalucía, de 122 millones de euros. Sumando ambas cifras se trata de una empresa pública que costará en este ejercicio a los contribuyentes 27.300 millones de pesetas. Un dinero que le resulta insuficiente a la compañía, que no tiene recursos para comprar productos competitivos para una programación atractiva. El modelo es inviable según sus propios directivos. La Radio Televisión de Andalucía va a cumplir 25 años. Como el resto de los entes públicos autonómicos surgidos en los años 80 nació con un esquema anticuado, en vísperas de la era digital que permitió enseguida el manejo de máquinas complejas con mucho menos personal. Aun así, a medida que la tecnología facilitaba las tareas, la plantilla de la radiotelevisión autonómica no paró de crecer: 500 trabajadores en 1988, 800 en 1996, 1.300 en 1999, 1.700 en 2008. Las generosas subvenciones de la Junta inflaron una plantilla sobredimensionada, superior a la suma de las dos grandes cadenas privadas nacionales, con una nómina de 100 millones de euros al año. El coste salarial medio por trabajador de 59.000 euros debe ser el mayor de cualquier empresa andaluza pública o privada; grande, mediana o pequeña; en no importa qué sector de actividad. Por ahí deben empezar a negociar la dirección de la empresa, los trabajadores y las autoridades que permitieron llegar a esta situación. La caída de la publicidad y el fracaso de alguna operación inmobiliaria con sus activos colocan a la compañía en una situación insostenible. Pero la solución no es aumentar las subvenciones, sino aligerar sus costes, incluidos los laborales. Resulta imprescindible una auditoría que analice las necesidades reales de personal. Y después, dar los siguientes pasos para el mantenimiento de una empresa pública ligera y austera, con una programación de calidad, de servicio público, e información independiente. En este momento Canal Sur no responde a ninguna de esas premisas. Es hora de darle un cambio radical de rumbo, si se pretende que sobreviva.

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