En román paladino

Rafael Román

Tres discursos

 Mi verdadero adversario no tiene nombre, ni rostro, ni partido. No presentará nunca su candidatura y, sin embargo nos gobierna. Es el mundo de las finanzas."

"Los bancos se han resistido por todos los medios a la regulación, pero si los europeos tienen el valor de realizarla, Europa se convertirá en una zona de estabilidad, Para ello los alemanes debemos rechazar el egoísmo nacional"

"Medimos el progreso conforme al éxito de nuestro pueblo, por los empleos que pueden encontrar y la calidad de vida que ofrecen dichos empleos."

He escogido tres pequeñas frases de tres grandes discursos pronunciados hace pocos días por François Hollande en París en la presentación de su candidatura a la presidencia de Francia, por Helmut Schmidt, en  el congreso del Partido Socialdemócrata (SPD) y por Barack Obama, en el ya más que bicentenario discurso del Estado de la Nación. Hay otro mundo. Hay otros políticos. Hay otras ideas. Hay otros discursos.

Nos estamos malacostumbrando a vivir de manera conformista, como si fuera una maldición divina, bajo una especie de pensamiento único con el  capitalismo ultraliberal y de casino, en el que "todos jugamos sin saberlo y en el que  se juega con nosotros sin que los merezcamos" como denunciaba Joaquín Estefanía, hace ya  más de una década.

 Hay otras probabilidades  políticas en el centro decisorio hoy de Europa. Hollande en Francia y el SPD en Alemania, en las próximas elecciones,  pueden cambiar en el plazo de un año esta Europa sin pálpito y  por primera vez con retroceso en su democracia como, citando a Habermas, destacaba el excanciller alemán. Merkel debió ver en sus telediarios lo que Schmidt dijo alto y claro: "Nuestros superávits son, en realidad, los déficits de otros países" y "Necesitamos el sentido común europeo y también  un corazón compasivo para con nuestros vecinos y socios". Hollande gritó -para envidia nuestra- :"Les voy a revelar mi gran secreto: yo amo a las personas; sobre todo, a las que no están obsesionadas con el dinero".  Obama  recordó el Sueño Americano: "Somos una nación que dice: Quizá no tenga mucho dinero, pero tengo esta gran idea para una nueva compañía. Quizá no venga de una familia de graduados universitarios,  pero seré el primero en obtener mi grado." La Alemania egoísta, la Francia sumisa  y la Europa en recesión puede ser un mal sueño dentro de un año. Eso será bueno para Europa y  para España, obligada a unos ajustes que ahogan todo crecimiento. 

Hoy sólo dos palabras mías: ¡Hay esperanza! Pero, ¿Llegaremos vivos?

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