Esta Bahía sería rica si se gritara menos y se trabajara más. Cádiz no necesita del natural entusiasmo que exhibe la administración con otras provincias como Málaga, donde se ha apostado claramente por el Parque Tecnológico para convertirla en la Silicon Valley andaluza. Si aquí se ejecutara la mitad de proyectos pendientes, el Instituto Nacional de Estadística dejaría de recordarnos a diario que somos los más pobres de Europa, teniéndolo todo. Se podría empezar con la Ciudad de la Justicia: ya sabemos que el Ayuntamiento no destaca por su agilidad mental, pero la Junta no puede condenar a los profesionales de la Justicia a trabajar en condiciones lamentables escudándose en la torpeza municipal. Por puro sentido común, el Gobierno tampoco ha de esperar a que desaparezcan el castillo de San Sebastián y las muralla de la capital para acometer su rehabilitación. Otro claro exponente de nuestra pobreza de espíritu es el dinero tirado en Las Aletas. No basta con cambiar de nombre al plan para dar uso a los 90 millones que llevan lustros durmiendo en el limbo. Hace falta un compromiso institucional para impulsar Lógica y que tantísima pasta merezca la pena.

La misma lealtad requiere el nuevo hospital. Una vez que el PP se ha decidido a rescatar el proyecto que retrató al PSOE, lo importante es hacerlo. El periodista Emilio López solía repetir: 'No lo diga, escríbalo'. Algo así cabría sentenciar ahora. Salud admitió en septiembre que la pandemia impedía incluirlo en el Plan de Infraestructuras Sanitarias 2020-2030. Pero hace unos días, desde la Junta en Cádiz se anunció que al fin empezaba a contemplarse la idea. Tras publicarse que el proyecto no se incluyó en los Fondos de Recuperación Next Generation, el consejero Elías Bendodo negó la mayor y recalcó que sí se recogía. Moncloa han insistido en lo contrario. Pero los cortesanos del presidente andaluz, temiendo las iras del respetable, reiteraron que alguien en Madrid ignoró uno de los enlaces con la documentación, que presuntamente se envió por correo. Al final va a resultar que el hospital se perdió por las alcantarillas de la red. Menos mal que el debate llegó al Parlamento y el consejero de Salud dijo lo que deseábamos oír: el hospital se construirá sí o sí, subrayó Jesús Aguirre. Y lo más importante: la Junta lo hará con fondos propios si hace falta. Ni una palabra más.

El gaditano tiene un sentimiento de pertenencia tan arraigado como cualquiera. Es la falta de oportunidades la que invita a los jóvenes a marcharse. Si nos limitamos a competir entre nosotros apostando casi todo al turismo e imitando al vecino, como por ejemplo ahora, con los festivales, es difícil avanzar. Cádiz no precisa inventar nada nuevo, sólo necesita aprovechar lo que tiene y de la buena predisposición de sus líderes para abandonar sus complejos. Si alguien quisiera aprovechar el Centro de Fabricación Avanzada que promovió la Junta para incluirlo en el polo industrial de la Bahía -ahí siguen muertos de risa otros 5 millones- convertiríamos nuestras debilidades en oportunidad. El Centro de Transferencia Empresarial de El Olivillo, Valcárcel, el polígono exterior de la Zona Franca, el Teatro Romano, la nueva terminal del puerto y la integración del muelle y la capital son otros proyectos a mitad de camino. Pero de poco sirve limitarse a llorar. Hay que llevar los planes a la práctica, como hace Málaga con un alcalde fuera de serie que tiene claro lo que hay que hacer y que lo hace sin perderse en el camino.

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