Muy difícil si se quiere contentar a todo el mundo en estos meses de verano. El Ayuntamiento lo tiene complicado. Debe escuchar a los vecinos que quieren descansar y a quienes defienden que un concierto, por muy ruidoso que sea, trae a Cádiz un buen dinero. Lo mismo ocurre con las terrazas. Los hosteleros se agarran a que el periodo estival es clave para salvar muchos negocios menos frecuentados en invierno, pero sus razones tienen los ciudadanos, peatones y caminantes, cuando critican que la ocupación del espacio está siendo ya exagerada. Como difícil es contentar a la vez a los ciclistas y a los propietarios de vehículos que con el carril bici han visto reducidas ostensiblemente las plazas de aparcamiento. Equilibrismo municipal en una ciudad en la que es una utopía contentar a unos y otros. Un Ayuntamiento en el alambre. Como todos. Pobres políticos.

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