DIARIO DE CÁDIZ En la batalla del coronavirus: mantenemos nuestra cita en los quioscos con despliegue informativo sobre la pandemia

Ayer fue un día del trabajo atípico, un día festivo confinado sin las movilizaciones ni manifestaciones que, año tras año, mantienen viva la lucha por los derechos de los trabajadores, una costumbre que debe seguir en pie porque bajar la guardia supondría alimentar las ansias de quienes aún pretenden seguir explotando al obrero. Es verdad que en general con métodos más sutiles que antaño, aunque a veces con las mismas toscas maneras que derivan de la certeza de creerse un ser superior que, bienhechor él, demasiado hace con dar trabajo a sus subordinados. Y no se puede bajar la guardia, por ejemplo, con este nuevo escenario de teletrabajo que si, bien es verdad, ha permitido salvar no pocos empleos, se está revelando también en ocasiones como una opaca manera de obligar al trabajador a echar más horas de las recogidas en su contrato como si el tiempo pasara volando y no hubiera otra cosa que hacer.

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