Polémica Elías Ahuja, el gaditano que da nombre al colegio mayor de Madrid con expulsados por gritos machistas

Hoy Pedro Sánchez ha convocado en el Liceo a 300 personalidades que se mueven en las más altas esferas políticas, empresariales, financieras y mediáticas. El presidente cuenta con su apoyo previo, que se visualizó la semana pasada durante las jornadas del Cercle de Economía, donde se demostró que al poder económico cuesta mostrar sus discrepancias con el poder político. El acto del Liceo se ha organizado con un único objetivo: el renacimiento de un presidente vapuleado en las elecciones madrileñas. La maquinaria Redondo se puso en marcha una vez más y ha redactado discursos, medido presencias y ausencias, y preparado frases contundentes para potenciar la figura de Sánchez y golpear a un Casado que vivía momentos de euforia. Estrategia inteligente. Pero que se convierte en irritante cuando lo que busca es que los españoles comulguen con ruedas de molino.

Por mucho que Sánchez y su equipo machaquen con que busca la convivencia y normalizar la convivencia entre Cataluña y el resto de España lo que habría que preguntarse es qué significa para Sánchez las palabras normalización y convivencia. A lo mejor lo explica hoy en el Liceo y consigue convencer a los millones de españoles que dudan -dudamos- de esos indultos y los consideran una maniobra innoble por la que Sánchez concede importantes prebendas a los condenados a cambio de nada. Bueno, sí, a cambio de que le garanticen su continuidad presidencial.

La maquinaria de Moncloa, eficaz, explica a quien le quiere oír que los indultos son parciales, se acaba el cumplimiento de las penas de prisión pero no la inhabilitación. Y también explican que si algunos de los indultados reinciden, se vuelve a la situación anterior. Deben creer que los españoles no tienen mucha cabeza. Y con un tono de voz secretista, cuentan que una de las razones de los indultos es que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo va a dar la razón a los condenados, y hay que neutralizar ese fallo que desprestigiará a la Justicia española. Pues claro que es probable que Estrasburgo se manifieste en contra de la condena de prisión... pero es porque el Gobierno se lo ha puesto en bandeja a los abogados defensores, que argumentan que la mayor prueba de que la condena es injusta es que el Gobierno lleva meses preparando los indultos.

Si los indultos sirven para que efectivamente acabe la pesadilla independentista, bienvenidos sean. Pero es lógico el escepticismo: los independentistas insisten en que no renuncian a ninguno de sus objetivos. Y así como la palabra de Sánchez vale poco, los separatistas han cumplido siempre con lo que decían que iban a hacer. Siempre.

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