en la terraza

J.M. Sánchez Reyes

La cosa está 'fatá' y algunos no se enteran

CUESTA no escribir sobre la crisis. Por más que uno intente buscar un tema atractivo alejado de lo político, económico y social, todo lo que a la mente acude tiene que ver con la que está cayendo. Es inevitable cuando a cada paso que damos por la calle nos encontramos a alguien que suelta esa frase que en nuestra ciudad pasará a la historia como el "Non Plus Ultra", el "Esto es Cádiz y aquí hay que mamar" o el 'Más perdío que el barco el arroz'. Hablamos de "La cosa está fatá", que acompañada de un ligero cabeceo de resignación se encuentra liderando el ránking de las frases más usadas en los últimos tres años.

Decía que es complicado no escribir sobre la situación económica del país, pero también es cierto que el bombardeo de información en los medios y redes sociales, de artículos, de lemas de protestas... le queman a uno las ideas y acotan el caladero de originales pensamientos. Por ejemplo, si quiero calificar a la clase dirigente que padece este país cual epidemia, con el lenguaje políticamente correcto, de tan manido que está no llego a satisfacer mis apetencias literarias ni personales. Me quedo corto porque lo que me sale del alma son improperios, por otra parte irreproducibles en esta terraza. Los insultos a los políticos, de tanto escucharlos en la calle a quienes no tienen que guardar las formas, tampoco me parecen suficientes.

¡Qué hago! Me viene a la memoria el estribillo de la chirigota 'Los porteros automáticos', de 1989: "Diez años cobrando el paro y la ayuda familiar, a Fraga le digo 'chungo' y a ti Felipe... a ti, a ti... a ti no te digo ná'. Diga lo que diga ningún político se va a ruborizar. Miren si no a los socialistas interpretando las concentraciones alrededor del Congreso como una protesta de los españoles hacia el Gobierno del PP y éste a su vez acusando al PSOE de alentar las movilizaciones. No aprenden. Siempre pensando en clave electoral, en el rédito político que pueden sacar de todo lo que se mueve. No se enteran. O no se quieren enterar. Millones de españoles están hartos de los dos partidos. Por eso rodean el Congreso.

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