Puente de ureña

Rafael / Duarte

La corte de las mentiras

ESTUVE desconectado de los periódicos y de la calle. Unas vacaciones, aunque cortas, son muy deseables y huí hacia la paz interior, precaria, porque siempre intentan cabrearnos más en el exterior, para que sea imposible alcanzarla o pensarla. Así que sólo he tenido el Canal Sur, la nuestra que ellos dicen, para informarme.

Pero resulta de todo punto imposible. Además de meter a Juan y Medio en la tarde, la noche y los homenajes que durante el fin de semana, ahora llamado finde por los grañidores progresistas, y los intelectuales cejijuntos, además de incrustar a Ruiz Miguel hasta en las corridas de rejones, -el problema no es que sepa- el problema es que en esta Andalucía incrustada de tópicos, coplas, carnavales y escasa educación, el Belén Esteban de la Tauromaquia es Paco Ruiz Miguel, que además intenta, le ríen, las gracias con las que destroza el lenguaje con el que contribuirá, supongo, al informe PISA. Ir de bruto y señorito es progreso según se ve, porque también tienen de humorista para todo a un tal Manolo Sarria, válido para rotos, descosidos y estulticias, metido en un taxi, y de relleno con el Juan y Medio show más bruto que la María del Monte injertada con Carmen Sevilla y masticando tornillos.

Pero lo que más me llama la atención es que no sé de qué nos quejamos. Lo de bajar a 110 kilómetros es lo más progresista, guay, eficaz y maravilloso que ha parido gobierno humano y la propuesta menerre de un plan Marshall para el Magreb, ¿ si no hay dinero, otro decreto, otra subida constante como hipotecas, gasolina, pan, iva y biniva? Pues Canal Sur lo elogia, lo sublima, lo destaca y acusa a la oposición de traidora, deslenguada, resentida y molesta.

Vuelvo indignado. No sabía yo que, igual que existe el Marqués de Griñon, aquí teníamos al Conde-Duque de Griñán callando y omitiendo, por lo visto ignorante de la sentencia Quevedesca que señalaba: "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos.

Menos mal que cuando volví me encontré con un artículo de Pedro G.Tuero sobre las gaviotas y sobre la balaustrada, que me recuperan de la tristeza nuestra de la presunta "la nuestra", dOnde o piensan que somos más tontos que Zapatero y más silenciosos que la senadora silenciosa, que ya es decir.

Ah, las gaviotas sobrevuelan el retamar, el futuro, la Isla, y uno se recupera de esas tristezas soñando con una oda o una loa, iza del recuerdo hacia Paquiquis, Luques, Baleatos y amigos que son más nuestros que la ajena, la nuestra, del Canalillo del Sur, que suena a Isla, naturalmente.

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