La AZOTEA de

Pilar Vera / Pvera@ Diariodecadiz.com

Desde el corazón de las caenas

Alos no creyentes -ya saben: esos anticlericales resentidos y amorales- las visitas papales nos suponen contemplar la puesta en escena de un delirio fascinante. Cinco millones en asistencia papal dan para muchas sorpresas, entre ellas, descubrir que el Cielo mayúsculo existe. Existe, concretamente, en el espacio aéreo entre la Ciudad Santa y la Ciudad Condal. En su viaje de regreso a Roma, Benedicto XVI podrá difrutar de un menú diseñado por Sergi Arola -con selección especial de vinos-, servido sobre exquisita lencería de mesa y con acompañamiento musical escogido para la ocasión al gusto del Pontífice. Tales detalles son las migajas del chocolate del loro, como pueden serlo las exigencias decorativas de J.Lo. o el agua mineral francesa de Mariah Carey. Sí subrayan, sin embargo, lo mucho de culto a la personalidad -y lo poco de espiritual- que tienen estos despliegues. O puede que me confunda mi estrábica mirada de impía. Es una posibilidad.

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