LÍNEA DE FONDO

Una copla a la pena de Pep

El técnico de moda está obligado a reaccionar si no quiere que el primer premio tenga este año acento luso

LA situación que vive el Barcelona está sacando a relucir la realidad de su vestuario: es como todos. Pep y los suyos rechazaban hablar de los árbitros... hasta que la clasificación se ha puesto cuesta arriba y el eterno rival le ha apartado de un buen susto del privilegiado lugar de intocables de la galaxia. Pep y las ovejitas se han convertido en lobos que atacan en manada.

El mejor equipo en mucho tiempo, el ciclo soñado y dorado, el fútbol de alta escuela, la máxima esencia con el balón en los pies..., todo eso quizá tenga que asistir al segundo alirón del Real Madrid. Me fastidiaría una barbaridad que Mourinho pudiera decir adiós el 30 de junio esbozando una sonrisa que diría algo así como: "Al mejor Barcelona le he quitado en dos años una Copa del Rey y una Liga". Me molestaría porque asqueo por igual a los dos equipos, pero sería una verdad.

Pep va cabizbajo mientras no encuentra el rumbo de un equipo que se marea en la Liga, que está llamado a sufrir para acceder a la final de la Copa y que genera dudas sobre la cara que ofrecerá en la Champions, sobre todo si de nuevo se cruza con el Real Madrid. Pep podría escuchar su copla más luctuosa si sus figuras y sus nenas no se enteran de que en Getafe, San Sebastián y ante el peor Villarreal también hay que dar la cara.

Mourinho prepara su salida, posiblemente con retorno al país donde se le permite todo, y pasará junto a Pep mostrando el mismo rostro patético que el día que Tito Vilanova le golpeó en la cara por tocarle un ojo. Se irá un entrenador penoso por su comportamiento y por alentar la faceta más antideportiva de sus jugadores, aunque a algunos, como a Pepe, no hace falta llegar a eso.

Pienso que se acaba el repertorio de Pep dejando indiferente a muchos culés, quizá demasiados, como en las décadas de mando blanco. Los árbitros van y vienen, como los títulos y los ciclos. Todos son iguales, como los jugadores cuando la corriente es adversa. Los chicos buenos que visten de azulgrana ya no lo son y hasta sacan los pies del plato.

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