Soy de los que han defendido a regañadientes, y alegrándome por el futuro de mi pueblo, el realismo de fabricar barcos de guerra para Arabia Saudí porque lo importante son los puestos de trabajo. Ni siquiera los más antibelicistas y progresistas concierta responsabilidad en la Bahía se han opuesto seriamente a que Navantia acepte este encargo por lo que supone de alivio para tantas familias, y de futuro para una industria capital, en este caso en San Fernando concretamente. Pero viendo las imágenes de la matanza perpetrada por fuerzas saudíes contra un autobús escolar en Yemen se ha removido eso que a veces creemos que ni siquiera debería existir: la conciencia. Lo que además ha movido a pensar en cuánta de la munición que llevarán las corbetas contratadas servirá para acciones como esas. Y un pensamiento lleva al otro, y a una realista conclusión: la conciencia, efectivamente, no debería existir.

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