La tribuna

isidoro Moreno

De la concertación a la alianza

NADA menos que siete acuerdos de concertación social se han firmado en Andalucía durante el periodo autonómico. Siempre con los mismos firmantes: la Junta (la administración andaluza siempre en manos del PSOE), la CEA (Confederación de Empresarios de Andalucía) y los sindicatos CCOO y UGT. Alguien debería hacer una tesis (aunque quizá el tema no dé más que para un trabajo de fin de máster) para analizar la evolución de las palabras contenidas en los acuerdos y de la moda a través de las vestimentas de quienes posan juntos tras cada firma. También, sobre todo, para estudiar la extrema lejanía entre los propósitos y los resultados. Para plantear, en definitiva, la cuestión principal que es tabú para muchos: ¿para qué sirvieron?

Hay que preguntarse esto seriamente porque Andalucía, en la larga época de las concertaciones, y no sólo tras la crisis de 2008, nunca ha bajado su diferencial de desempleo respecto a la media española; siempre ha sido -y continúa siendo- campeona del paro juvenil, el empleo precario y la economía informal; y se ha desmantelado una parte muy importante de su nunca muy sólido tejido industrial, en el que sólo han crecido algunas factorías de producción militar. A pesar de que se nos repite que nos dirigimos hacia un "nuevo modelo productivo", la realidad es que parecemos retornar al periodo de la Bética Romana, porque nuestra economía tiene una orientación fuertemente extractivista con base en el aceite y las minas (y ahora también, en zonas muy localizadas, en una agricultura intensiva que es insostenible ecológica y socialmente y en un turismo de masas que se ha convertido, en casi todo el territorio, en prácticamente monocultivo económico).

¿Qué han hecho variar esta realidad los siete acuerdos de concertación social de los que tanto se ufanan los jerarcas de la Junta, los sindicatos y la gran patronal andaluza? ¿Dónde están los balances, los resultados positivos, para trabajadores y para pequeños y medianos empresarios, de tantos acuerdos siempre anunciados triunfalistamente? Sin duda que todas las organizaciones firmantes sí se han visto beneficiadas: la CEA, UGT y CCOO porque han controlado durante décadas los cursos de formación, y ello, aunque no hubiera habido múltiples "irregularidades administrativas" -como ahora se denomina a la corrupción, paralelamente a que los imputados han pasado a ser "investigados"-, supone buenos dividendos. Y la Junta, porque ha podido presentarse como una especie de juez de paz y escenario feliz de confluencia entre los que gustan denominarse "agentes sociales".

Desde hace unos años no ha habido nuevos Acuerdos de Concertación (tocaría el octavo). No se han atrevido, ante el temor de que la gente los entienda como un apaño para disfrazar la realidad y repartirse dineros. Pero hace unos días, no sé si aprovechando que la atención general está centrada en el gacetilleo político o si piensan que los ciudadanos nos tragamos todo en verano, los mismos firmantes de siempre han anunciado una Alianza -nuevo nombre de la Concertación- en un sector económico clave: el del turismo. Así, la Junta, la CEA, CCOO y UGT han firmado una Alianza por un Turismo Innovador y Competitivo en Andalucía. Si tienen la paciencia de leer el texto del acuerdo verán repetidas las mismas palabras mágicas de siempre: se trata de conseguir un turismo "inteligente", "sostenible", "integrador", "de excelencia", "competitivo", "desestacionalizado", "con empleo de calidad", que sea "motor de la economía"… ¿Cómo va a lograrse? Supuestamente, mediante un decálogo de propuestas (más bien de intenciones) que es otro bla, bla, bla sin apenas concreción aunque tenga algunos toques imaginativos: valga como muestra la iniciativa de que los parados hagan turismo social, creando para ellos una especie de Imserso con el objetivo de que algunos hoteles no cierren en temporada baja.

En el documento no hay referencias a la precariedad generalizada, al jornalerismo y la descualificación que se han implantado en el sector: a los sueldos de miseria y las condiciones de trabajo de las trabajadoras que arreglan las habitaciones de los hoteles y de la gran mayoría de quienes trabajan en bares y restaurantes, cuyos dueños con frecuencia transgreden el número de mesas o de veladores en la calle que tienen autorizados para conseguir más beneficios ahorrándose también salarios. Lo que sí queda bien establecido es que la CEA, UGT y CCOO recuperarán el control de los cursos de formación para el empleo y que se crea una mesa tripartita "como foro de diálogo y consenso". O sea, que hemos pasado de la Concertación a la alianza. Todo continúa como siempre, con otro nombre.

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