desde preferencia

José Joaquín León

De color castaño oscuro

ESTO empieza a oler a chamusquina. Es cierto que estamos empezando y que hay que tener paciencia. Dos o tres partidos más de paciencia, como mucho. Quedarse otro año en Segunda B, con esta plantilla, sería de necios. Y de mantas. Ir a Villanueva del Fresno para empatar 0-0 con el Sporting Villanueva Promesas, con todos los respetos, es grotesco e injustificable. Teniendo en cuenta, además, que el Cádiz ya ha jugado tres partidos y todavía no ha ganado ninguno.

¿Las excusas? Cada semana son más cutres. La primera, en Jaén, con el árbitro, tenía un pase. La segunda ante el Ceuta en Carranza, con la mala suerte, tenía medio pase. Y la tercera, en Villanueva del Fresno, con la hierba que no dejó jugar, no tiene ni medio pase. Si el Cádiz marcó un gol en tres partidos no es casualidad. Jose González debe recapacitar y buscar alternativas. Hay cosas que no le han funcionado, pero insiste en ellas.

Un ejemplo de cosa que no le funciona: su obsesión por las jugadas a balón parado. El Barcelona le marcó cinco al Villarreal, ninguno a balón parado, sino que lo movían a una velocidad que los otros ni lo veían. Aquí, en los tres partidos de Liga y en los dos del Trofeo Carranza, ha tenido a Góngora, un lateral zurdo, de un lado a otro, venga a recorrer metros, para lanzar todas las faltas y los saques de esquina. Pues en esos cinco partidos no se ha metido ni un solo gol de balón parado con los lanzamientos de Góngora. Y ahí sigue el muchacho, a ver si en algún partido acierta. Yo no digo que lance mal, pero si no ha servido para nada, también se puede probar con otro, a ver…

El único gol que ha marcado el Cádiz en la Liga fue en un centro de Ferreiro que remató Akinsola. Los dos goles del Trofeo fueron un centro de Camille que remató Juanjo y un contragolpe que Dioni convirtió en gol. Ayer jugaron Akinsola y Juanjo, y después Juanjo y Dioni. Como extremos estuvieron Ferreiro y Toti, y al final Ferreiro y Barranco. Pero no es sólo una cuestión de jugadores. Otra característica del Cádiz es que convertimos a algunos futbolistas en peores de lo que son. Lo pensaba viendo a Aarón Bueno con el Sabadell, en Segunda A, frente al Villarreal B. Aarón, en la media hora final, marcó un gol y puso dos. En 30 minutos hizo más que en toda la segunda vuelta del Cádiz. Aquí hicieron malo a Aarón, que otra vez parece Bueno. O sea, que no debe ser sólo una cuestión de los jugadores.

Es fácil criticar cosas como lo de Dieguito, eso de hoy te pongo de titular sin que se sepa por qué y al domingo siguiente ni viajas, que es la forma más segura de cargarse a jugadores de la cantera. Pero hay que dar un margen de confianza. En este Cádiz también hay aspectos positivos, como la seguridad defensiva, que se debe en buena parte al portero Aulestia. Con los porteros de la temporada pasada, es casi seguro que ayer se hubiera perdido y en Jaén también. Por detrás sí se ve a un Cádiz sólido. Casi siempre el equipo menos goleado del grupo se suele clasificar entre los cuatro primeros. Pero este Cádiz estaba pensado para máximo goleador, que suele ser el líder del grupo al final, y esa es la decepción hasta ahora.

Queda Liga. No hay que ver todo negro, aunque sí que se empieza a ver de color castaño oscuro.

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