El pinsapar

ENRIQUE / MONTIEL

Las otras cifras

EL Partido Popular tiene 800.000 militantes. Desconozco la cifra exacta de los militantes del Partido Socialista Obrero Español pero deben ser entre el medio millón y el millón. El conjunto de militantes de todos los partidos españoles puede rondar los tres millones largos, casi cuatro. Digo que cuatro millones de españoles, incluso más, pagan una cuota mensual a su partido. Y también digo que no es que sea mucho pero tampoco es poco. Lo que pagan. Sin embargo los partidos -el PP, todos - se embarcan enloquecidos en una espiral de gastos que antaño, cuando se pensaba que éramos ricos, no tenía fin. Y para ello algunos se remangan y empiezan a pedir -y ofrecer- ayudas a quienes están por la labor. A cambio de. O sea, quiero pensar que no se piensa que los paganos finales somos siempre los mismo, los paganos. Nosotros. Se llama corrupción a este fenómeno de las donaciones que acaban siendo demasías en el valor real de los contratos públicos. Demasías y bochorno, vergüenza, estupor y asco. Con la derivada de establecer la práctica como sistema y, por tanto, atribuir al "sistema" toda la basura posible que se da. Porque nunca falla el "pa ti, pa mí y pa los negritos". ¿Es lo que tenía Bárcenas en Suiza, dinero de pa los negritos, digo? La Gurtel y Bárcenas han dinamitado la tranquila vida de esos 800.000 militantes paganos del PP. Nada tienen que ver y ahora asisten a este bochorno judicial, este disparate y este ventilador que pretenden, en beneficio de la mejor defensa ante los tribunales, el ataque a lo que es esencial en nuestra democracia: los partidos políticos. Es como lo del Empalmado pero casi peor porque de lo que se trata es de no ir a la cárcel y para eso vale todo. Hasta decir que Teófila Martínez -(¿Cómooooo? Sí, sí... Teófila Martínez)- recibió un sobre de Bárcenas. No importa que muchos de los que la conocemos bien metamos las manos, las dos manos, en el fuego por ella, no importa, ya está en el circo, en la parrilla del vuelta y vuelta. Achicharrándose junto a los demás, inocentes y culpables presuntos. Porque quién nos asegura que no aparece otro papel -¿apócrifo?- que lo garantiza. O un recibí de alguien que lo hizo por para sin sobre tras. Las preposiciones españolas.

Hay otras cifras distintas, otras cifras sufrientes. Se corresponden con personas buenas, nobles, trabajadoras. En todos los partidos. Definitivamente vuelven a ser manzanas podridas, una minoría que se creyó intocable y que se ve en la puerta de entrada de la cárcel y se revuelve. Cuanto antes entren dentro antes desaparecerá esta atmósfera irrespirable de España.

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