La china en el zapato

Lo que más frena el pacto de ERC con el PSOE no es la corrupción ni el interés, sino la sombra de Vox

Esquerra Republicana remolonea y recula en su pacto con el PSOE y con Podemos. Barajan muchas razones, que son compatibles con una razón que nadie dice y que potencia todas las demás.

Esquerra, en plan fenicio, naturalmente, está subiendo el precio de su apoyo con sus renuencias. Sabe que todo el rollo del «gobierno de progreso» no es, en el fondo, más que la tabla de salvación que le queda a Sánchez y que le queda a Iglesias. Van a pagarla a precio de yate, porque ellos la necesitan mucho y no tienen otra. Mejor dicho: vamos a pagarla cara.

Además está la situación en Cataluña, que no es sencilla. A Rufián ya le llamaron botifler, que, por lo visto, no es bonito, sus propios correligionarios. En Cataluña el conflicto ha producido la lógica escalada a los extremos que analizó Carl von Clausewitz en De la guerra. ¿Puede permitirse Esquerra parecer menos independentista que Torra, que Puigdemont, que las CUP, que los CDR, etc.? Supongo que sólo con muchísimas condiciones, reparos y remilgos, que son los que están poniendo.

Todo esto se dice y se explica muy bien. Lo que no se explica es que Vox es la auténtica china en el zapato de este acuerdo y que hace que las incomodidades de ERC se multipliquen. ¿Por qué, si en Cataluña Vox es muy minoritario? Pues por la marcha atrás.

Pactando con Sánchez, ERC se expone a cualquier puñalada por la espalda, a perder votos en su feudo y al desfondamiento moral de sus propios independentistas. Si fuese para conseguir cotas de poder y de autonomía inamovibles, todavía les compensaría, porque estarían dando pasos irreversibles hacia la soñada independencia. Así los dieron con Suárez, con González, con Aznar, con Zapatero, con Rajoy y con su persona de Sánchez. Nadie metía la marcha atrás. Pero Vox viene avisando. Quiere revertir. Eso es trastocar la dinámica de la Transición.

Y es decirle a ERC: «Vuestro apoyo ahora a Pedro Sánchez es pan para hoy, quizá, vosotros veréis; pero para mañana es hambre, seguro». Ya no se trata de ganarle competencias, poderes y dignidades al Estado que se solidifican como si fuesen piezas claves del sistema. Lo que ahora van a comprar al precio considerable de un apoyo que sus bases entenderán o no entenderán es apenas un alquiler o un plazo. Una alternancia democrática que se producirá más pronto que tarde está llamada a desatar los nudos que ahora se aten. Es lógico que se tienten la ropa mucho más.

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