Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

De cal y arena

Las playas se regeneran por sí solas. Sepultarlas de arena constantemente cada año es un poco salvaje

Cuando llegaron los temporales este invierno, Antonio Sanz acompañado por toda la corte de dirigentes, cargos públicos y candidatos del PP visitó las zonas afectadas para decir que el Gobierno de España actuaría con diligencia para que llegado el verano estuviera todo en orden. Pasadas las semanas el propio delegado del Gobierno en Andalucía y presidente provincial del PP, en su primera calidad, convocó una conferencia de prensa para dar cuenta del importe de la inversión a realizar por el Ministerio de Fomento, aunque se negó a entrar en detalles. Inmediatamente después cada candidato del PP en su respectivo municipio (Cádiz, El Puerto, Chiclana) fue desgranando cada actuación como si fuera fruto de su propia gestión en un vano intento de apuntarse la medalla correspondiente. Un ejemplo de uso partidista de las instituciones, por otra parte habitual en todos los partidos. Cuando vino el presidente del Gobierno de España, M. Rajoy, a Cádiz, el propio alcalde le urgió para que se agilizasen las inversiones, de manera especial en el Puente Canal. El propio candidato del PP a la alcaldía de Cádiz, Juancho Ortiz, a preguntas de quien suscribe está tan seguro de que este verano se habrá arreglado el Paseo Fernando Quiñones que se comprometió a que nos lanzásemos juntos al agua desde el Puente Canal con marea llena, eso sí. Ahora resulta que hay un pleito sobre dónde coger la arena para reponerla en algunas playas. Pues bien, así como el arreglo de las murallas de Cádiz es una clara responsabilidad de Costas y tiene que poner un empeño constante, soltar arena en las playas cada dos por tres me parece una locura. Las playas se regeneran por sí solas, con la acción de los vientos y las mareas. Los inviernos la arena se acumula por la acción de los vendavales y en verano vuelve a su lugar original. Como mucho se puede acelerar el proceso con alguna máquina, como se ha hecho en Cádiz. Pero sepultar constantemente de arena cada playa cada año es un poco salvaje, la verdad. Comprendo que la industria turística tiene la necesidad de ofrecer a los turistas las playas en buen estado pero no es razonable cargarse lugares de especial protección, como ha debido ocurrir con el Placer de Caños de Meca, de quien nadie habla ya porque no debe tener la arena suficiente.

Así que espero que se reponga el Puente Canal y que Juancho y yo demos el espectáculo correspondiente, con cuidado para no terminar como Ramón Sampedro.

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