Editorial

A la cabeza de la lista de la vergüenza

LAS estadísticas oficiales siguen dibujando una vez más un paisaje desolador para Andalucía desde el punto de vista de los indicadores laborales y de renta de sus habitantes. Según el proyecto Urban Audit, cuyas conclusiones ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE), 12 de las 15 primeras ciudades de España con más tasa de paro son andaluzas, en algunos casos con el doble de la media nacional. Muchos de los datos hechos públicos en este informe ya eran tristemente conocidos y esa clasificación tan poco honrosa ha sufrido pocas variaciones en los últimos años. Lo que viene a indicar es que se ha avanzado muy poco para dar la vuelta a esas estadísticas, cifras sobre cuya dimensión real o palpable se puede dudar pero que, aunque duela, son las oficiales y, por tanto, las que manejan organismos, instituciones y empresas. La lista de la vergüenza se ceba especialmente con la provincia de Cádiz otra vez. La encabeza Sanlúcar de Barrameda, con un 42,3% de desempleo al cierre del año 2015. Y le siguen en lo más alto La Línea y Jerez. Entre esas 12 ciudades con más paro del país encontramos también a Cádiz, Jaén, San Fernando, Algeciras, El Puerto de Santa María, Dos Hermanas, Córdoba, Huelva y Almería, todas ellas con tasas superiores al 30%. Esta situación tiene una correspondencia lógica a la hora de analizar la renta neta media de los hogares, en cuya clasificación Andalucía vuelve a tener un lugar muy destacado. Sanlúcar, La Línea, Fuengirola, Marbella, Huelva, Torremolinos y Jerez están entre las 15 ciudades del país en las que sus habitantes tienen menores ingresos. Y si se realiza el estudio de renta por áreas urbanas funcionales (lo que incluye municipios colindantes) o por barrios de ciudades de más de 250.000 habitantes, lo mismo, y en este último caso con Sevilla capital en primer lugar entre las más bajas. Cuando se trata de lo contrario, es decir, menor índice de paro y mayor renta media de los hogares, son Madrid y Barcelona las que destacan sobre las demás, con indicadores que llegan a ser hasta seis veces mayores que los andaluces. Los datos ponen de manifiesto la enorme desigualdad territorial que existe en España y aunque hablar de calidad de vida y hasta de desempleo es muy relativo dado el enorme porcentaje de economía sumergida que se mueve en Andalucía, no cabe duda de que estamos ante una situación vergonzosa que habla de lo muchísimo que queda por hacer en nuestra comunidad. Desgraciadamente, otra confirmación de que han fallado políticas y planes de empleo en los últimos años.

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