Desde tribuna

José Joaquín León

Un borrón en Carranza

DESPUÉS del espectáculo del 2-6, es duro ver partidos como este Cádiz-Balona. ¿Esto también es fútbol? Además de duro, fue triste. Una temporada tan excepcional como la que ha tenido el Cádiz en Segunda B no se merecía este borrón en la competición de la Liga regular en Carranza. Será una simple anécdota si se consigue el ascenso, que ya es lo único que interesa. Pero hay que guardar las formas. Hay que tener un respeto a la afición. El rival de ayer, no se olvide, estaba en Tercera desde que comenzó el partido. Y aún así puso más ilusión y más ganas.

Este Cádiz-Balona fue un compendio de errores y horrores. Fue un error la alineación del equipo amarillo, prácticamente el once titular. Javier Gracia no quería que sus jugadores perdieran el ritmo de competición, según dijo. Pero desde el comienzo se notó lo lógico: que nadie quería arriesgar ni dar carreritas de más. Toedtli, que venía de una lesión, falló dos jugadas en la primera parte de las que no suele fallar. Puede que él necesitara esos minutos. Pero otros futbolistas como Fleurquin, Fragoso, Ormazábal, Carlos, e incluso Enrique, titulares toda la Liga, bien pudieron quedarse fuera del once inicial, o jugar sólo algunos, para que hubiera rotaciones. Más ritmo de competición necesitaban otros futbolistas que son suplentes, como Erice, pongamos por ejemplo.

El partido quedó marcado por una jugada fatídica. Bueno, en verdad quien marcó el partido fue un protagonista fatídico, el árbitro ceutí Arias Madrid, que se equivocó en casi todas las jugadas decisivas. Después de un penalti a Enrique que no pitó, sancionó al Cádiz con uno y además expulsó a Fragoso, que había tocado antes el balón. En la segunda parte, compensando a destiempo, pitó un penalti a favor del equipo cadista que tampoco lo pareció.

El Cádiz se vio pronto con 0-1 y un jugador menos. Gracia debió pensar que se había equivocado en la alineación y en vez de mantener a Fleurquin como central lo sustituyó por David García. Otra decisión fatídica. David García demostró que como central lo puede hacer todavía peor que como lateral. La jugada del segundo gol de la Balona, a poco de comenzar la segunda parte, lo dejó retratado.

En esta tarde de errores y horrores, en la que el Cádiz fue a remolque con uno menos, se confirmó que los amarillos no saben jugar con viento fuerte de levante. Como ocurrió ante el Granada, perdieron. Y lo peor es que no aprovecharon el viento a favor en la segunda parte. Al revés, la iniciaron inexplicablemente atrás. Sólo al final, tras el penalti que se encontraron, pusieron algo de empeño. Pero ni aún así fueron capaces de empatar con la Balona. En el descenso del equipo de La Línea nada tiene que ver el Cádiz, que le ha regalado cuatro puntos: uno a la vera del Peñón y tres en Carranza.

Si Gracia cree que este partido contribuyó a mantener el ritmo de competición de los que ayer deambularon vestidos de amarillo, pues mejor para él. Confíemos en que cuando llegue la eliminatoria importante venga un árbitro fiable, y que no sople el levante, y que se lo tomen más en serio.

Ayer acabó la Liga 2008-2009 en Carranza, con un borrón. Menos mal que aún falta lo mejor.

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