la hache intercalada

Pilar Paz / Pasamar /

La bebida del verano

FRÍO y con tropezones, como han sido los discursos de algunos políticos ante la época vacacional, ocurre con el gazpacho lo mismo que en Inglaterra con el té de las cinco en punto, que se ingiere a cualquier hora, incluida la del tapeo. Esa fantástica mezcla, estimulante y nutritiva, se está convirtiendo, no obstante, en una híbrida composición cuyo nombre y sabor impreciso podrían ser los de gazparejo o salmocho, aunque se trate de dos delicias vitaminadas muy diferentes y de distinta procedencia andaluza o extremeña. Por ejemplo, la consistencia del salmorejo es más parecida a la del puré, y la del gazpacho a la de cualquier materia licuada destinada a sorberse. El salmorejo es rudo, de tierras adentro y predomina el sabor del ajo en su masa roja y compacta; el gazpacho es más suave y refrescante, bebida de litorales y sombrajos y ahora servida tanto en manteles con los que cubren sus mesas los restaurantes de cinco estrellas, como en la plataforma desnuda de cualquier chiringuito a pie de playa. La forma de hacerse también ha variado y aceptado el uso de los artefactos culinarios. En un remoto verano, La Hoja del Lunes publicaba un artículo del escritor gaditano Fernando Quiñones titulado 'Gazpacho en turmix', que celebraba, en contra de la mítica imposición artesanal, la ayuda de la batidora eléctrica, y en términos que determinaban su pasado e historia, otro escritor de aquellos años, Benítez Carrasco, lanzaba la teoría de que la esponja que izaron a la boca del condenado Jesús había sido remojada en un lebrillo que contenía gazpacho, por aquello del agua y el vinagre y porque, según el autor del artículo, los soldados que hacían la guardia en el Gólgota pertenecían a la legión gaditana.

Verano de 2011 con gazpacho y salmorejo, el reto nudista, la ausencia de cines al aire libre, las acampadas de indignados, el buen libro, los malos programas de la TV y desastres a lo Piqueras… Podría concluir con la reflexión sobre los primeros que cito y es la de hacer constar que por su procedencia y aporte en épocas difíciles al sustento de tantos gremios de nuestra sociedad y en reconocimiento al prestigio alcanzado por tan sencilla receta, deberíamos divulgar y consumir ese compuesto saludable. Ahora es su tiempo, el del verano, sus noches frescas y sus días radiantes.

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