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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

El balón al pasto

La libertad de expresión existe para los puntos de vista minoritarios o para aquellos que nos disgustan

Al alcalde, como a muchos políticos, le gustan las grandes palabras, las solemnidades que al final nada quieren decir. Eso de "las fronteras libres de Europa" y demás quincalla , por citar la pancarta que estuvo meses en las Casas Consistoriales. Yo soy mucho de bajar el balón al pasto, de lo concreto. Las frases engoladas no sirven para nada si no van acompañadas de decisiones, en el caso de tener competencias para ello. El alcalde impidió un ciclo de cine israelí en una instalación municipal, eso se juzga,el resto es palabrería. No se enjuicia si la política del gobierno de Israel provoca la muerte de muchos palestinos y conduce a la miseria a la franja de Gaza. No se juzga si el Estado de Israel conculca los Acuerdos de Paz de Oslo o decenas de resoluciones de la ONU. El juez no debe decidir si Netanyahu actúa contra la legalidad internacional o es culpable de un delito de genocidio. Ni siquiera se juzga si es un corrupto, eso corresponde a los tribunales israelíes. Nos provoca un rechazo extraordinario la política del Likud pero resulta que cientos de miles de ciudadanos de Israel le votan a él y a sus aliados. Por mucho que se empeñe José María González, la Asociación Pro Derechos Humanos , Adelante Andalucía y el rector de la Universidad de Cádiz, el juicio al que fue a declarar el alcalde es sobre una medida concreta que impidió que se exhibiesen unas películas. He citado en alguna ocasión el famoso alegato del juez Oliver Wendell Holmes, del Supremo de los EEUU, donde se decía que la libertad de expresión existe para los puntos de vista minoritarios o para aquellos que nos disgustan. Para lo que estamos de acuerdo o para lo mayoritario no hace falta la libertad de expresión. Podemos rechazar la política del gobierno o del estado de Israel para con sus vecinos y para con el pueblo palestino y no por ello impedir que se proyecten unas películas. Ese es el fondo de la cuestión, por mucho que José María González quiera desviar la atención a base de declaraciones rimbombantes . Se nota que al alcalde le gusta más la política internacional que la limpieza de las calles. Sería lo mismo que si él se hubiera opuesto a la venta de las corbetas a Arabia Saudí porque el gobierno de esta monarquía sanguinaria no respeta los derechos humanos, cosa que no hizo y le supuso un enfrentamiento con su partido. Así que el balón al pasto. Estamos hablando de libertad. El martes es el 209 aniversario del IX Decreto de las Corte de Cádiz que promovió la libertad de expresión.

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