La Azotea

Tamara García

tgarcia@diariodecadiz.com

Paquito y el corazón partío

Pensaba que, en definitiva, era cuestión de ilusión. Creía que la Cabalgata de Reyes, un evento público, financiado con dinero público, tenía un sólo protagonista, la infancia. Pero este año me da en mi desconfianza nariz que para que un chiquillo atrape un caramelo de la carroza de Melchor tendrá que vérselas con una barrera de fans que, esperemos no les dé por confundir el nombre de su majestad por el de Alejandro. Me parece que en todo este jaleo se nos ha olvidado la comodidad de los niños para disfrutar de su ansiada Cabalgata. Ojo, que ya se les olvidó un niño grande que deseaba ser cartero real. A buen seguro, el elegido también lo merece, aunque yo opine que esto va de chiquillos y, aún más, de que lo público, es responsabilidad de todos o, en su defecto, de nuestros representantes legítimamente elegidos. De nadie más.

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