Muere Jesús Quintero Cuando una chirigota del Carnaval de Cádiz se disfrazó del Loco de la Colina

¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Si lo avala Segarra...

No es una cuestión de derechas e izquierdas. Importantes fiscales progresistas apoyan la tesis de la rebelión

En estos días hemos descubierto la afición española a las Ciencias Jurídicas. Uno pasea por ese campo minado que son las redes sociales y vislumbra con admiración que más que el Real Madrid o la última víctima de Isabel Preysler, lo que apasiona de veras a los hispanos son las calificaciones fiscales: que si rebelión no pero sedición sí, que si sedición quizás pero malversación nunca… Las cafeterías y mercados cada vez se parecen más a las nobles aulas de Bolonia, lo cual dice mucho a favor de la Logse tan desprestigiada por la carcundia.

A nosotros, que vivimos aquellos acontecimientos del Otoño Catalán donde nos tocó, en la redacción de un periódico y siguiendo minuto a minuto los acontecimientos, no nos cabe la menor duda de que asistimos a un putsch en el que una minoría más decidida que sensata intentó volar la unidad nacional y la autoridad del Estado. Si ahora los protagonistas dicen que era un queo, un inocente happening político, una performance patriótica que en ningún momento pretendió socavar la soberanía de todos los ciudadanos, se debe más a que ya han visto los cuernos al toro de la justicia -un morlaco del tamaño del que diseñó Manolo Prieto para Osborne- que a una sincera autocrítica sobre lo que pasó aquellos agitados días de 2017.

Dicho lo cual, nos abstendremos de divulgar nuestra particular calificación fiscal. Para eso ya tenemos, precisamente, a los fiscales, gentes por lo general estudiosa, seria, y encantadora, muy versada en leyes, cánones y procedimientos. Nuestra tranquilidad está justificada sabiendo que al frente de la Fiscalía General del Estado se encuentra María José Segarra, una profesional muy seria que ha avalado la decisión de sus compañeros del Supremo con el mejor de los métodos, no permitiendo el manoseo de los políticos.

En los últimos días se ha intentado divulgar la idea de que la Justicia, al igual que la política, está dividida en esta cuestión en dos grandes bloques: los conservadores, que serían partidarios de acusar a los políticos catalanes de rebelión; y los progresistas, que estarían más por la sedición o, incluso, figuras menores. Sin embargo, tanto Segarra (última responsable de la decisión) como alguno de los cuatro fiscales del Supremo que han redactado la calificación pertenecen a la Unión Progresista de Fiscales, lo que desmonta este remake de las dos Españas en versión togada. El juicio a los independentistas, que comenzará en enero, va a ser muy interesante. Entonces sabremos el porqué de este empeño de la insobornable Fiscalía en la rebelión.

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