El atún maltés

No se puede pasar al otro extremo. No se pueden extender las sospechas de fraude a todo el sector

Las cosas de la memoria histórica y de los tiempos posmodernos. Hemos pasado de El halcón maltés a El atún maltés. Es famosa la novela policiaca de El halcón maltés, escrita por el gran Dashiell Hammet, en la que participaba su famoso detective Sam Spade. Después fue llevada al cine, en una película del mismo nombre, de 1941, por lo que se estrenó en los años de las cartillas de racionamiento y el hambre, y de los maquis, y de todo eso que pasó en otro siglo. La película El halcón maltés estaba dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart. Todo de primer nivel, una exquisitez, como es el atún de almadraba.

Ahora pasamos de la novela negra al atún rojo. Resulta que el Seprona ha descubierto que no todo el atún vendido como de almadraba castiza procede de ahí, sino que los guardias civiles están investigando un fraude con el atún maltés, bautizado poéticamente como Operación Tarantelo. Se capturaba en aguas mediterráneas, sin permisos, y se le daba el cuele. No eran dos o tres atunes, sino un fraude bien organizado, que se calcula en 25 millones de euros; es decir, como cinco traspasos de Alvaritos. Calificado en su día como "una buena operación".

Esta Operación Tarantelo del atún maltés está bajo investigación, por lo que se debe asumir la presunción de inocencia. En vez de la presunción de culpabilidad, que es lo habitual en este país, donde todo imputado debe dimitir, incluso siendo inocente a la larga. Pero esa es otra historia. La del atún maltés nos lleva a la conclusión que tendría cualquier persona que haya estudiado unas nociones de filosofía. Si el atún rojo salvaje de almadraba está tan cotizado, y vale un potosí, y les hacen fotos en las levantás como si fueran it girls o influencers, será por algo. Y es increíble que proliferen a los niveles de las ofertas existentes en cualquier bar de cualquier sitio. Con lo cual se llegaba a una sospecha, sin necesidad de ser el citado Sam Spade de El halcón maltés, y es que había no ya gato encerrado, sino atún encerrado. Puede que atún maltés, o vaya usted a saber, ahí no entro. Pero rarito sí que es.

Lo siguiente es que no se puede pasar al otro extremo. No se pueden extender las sospechas y culpabilizar del fraude a todo el sector del atún de almadraba de Barbate o de Conil, que trabajan legalmente. Es un sector que mueve mucho dinero, a causa de la cotización del atún, que parece del Ibex 35. Recuerdo que antes se decía que el 90%, o incluso más, se iba directamente a Japón.

Ahora ni Japón se ha venido aquí y nos ha devuelto el atún, ni todo el atún es fraudulento. Hay que tener cuidado para que no estalle la burbuja atunera.

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