El ascenso del coronavirus

Siempre viene bien una alegría. Pero no olvidaremos que este ha sido el ascenso más duro y más loco

El Cádiz ascendió al filo de la medianoche, al modo del Cádiz más Cádiz. De rebote, sin jugar, y sin bajarse del autobús. Lo había tenido en los pies la noche del sábado en Carranza, ante el Fuenlabrada, y no lo aprovechó. Pero los tres primeros perdieron en esta jornada. Gran favor del Oviedo en Zaragoza. El Oviedo, que frustró un ascenso del Cádiz a Segunda y que cinco años después lo ha compensado. Si nos fijamos en la temporada, el desenlace es justo. El Cádiz ha sido líder durante más jornadas y lo era cuando suspendieron la Liga del coronavirus.

¿Coronavirus? Menos mal que el ascenso del domingo ha servido para minimizar el horror del sábado, que fue un día nefasto con el recibimiento en el estadio. Unas imágenes que han dado la vuelta a España. Y ojalá no se convierta en nuestro 8-M del coronavirus. Vamos a confiar en que la carga viral está más debilitada que en marzo, aunque la imprudencia ha sido igual o mayor. Sin embargo, lo ocurrido no se puede excusar con la falta de sentido común de esos cientos de aficionados cadistas, que participaron en el recibimiento del estadio, sin guardar las distancias y muchos sin mascarillas. Hay dos responsables por omisión de medidas preventivas policiales: el subdelegado del Gobierno, José Pacheco, y el alcalde de Cádiz, José María González.

Se supone que en Cádiz existe una Junta de Seguridad, que debe controlar manifestaciones e incumplimientos legales tan previsibles. No se trataba de reprimir una concentración masiva pacífica a palos, por supuesto que no, sino adoptar medidas para evitar que se congregaran. Como haber aislado la zona del estadio y establecer controles preventivos en los accesos. Las excusas que dio ayer la Policía Nacional no fueron convincentes. ¿Quién garantiza el cumplimiento de las normas? ¿Quién va a asumir la responsabilidad si hay un rebrote del coronavirus en Cádiz en los próximos días?

Pero en la madrugada del lunes, cuando escribo este artículo, en las calles de Cádiz hay una celebración más contenida. Coches recorren la ciudad con el clamor de sus bocinas. ¡El Cádiz está en Primera! Han pasado 15 años desde Chapín. Tras aquel éxito, la mitad en Segunda B y la otra mitad en Segunda A. El mérito del ascenso es de los jugadores, del entrenador Cervera, de Manuel Vizcaíno y su directiva, de los aficionados que apoyaron cuando pudieron. ..

Siempre viene bien una alegría. Pero nunca olvidaremos que este ha sido el ascenso más duro y más loco. Una alegría para recordar, en el año triste del coronavirus.

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