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El Palillero

Dos años sin Corpus en las calles

Las restricciones de la pandemia han hecho realidad el sueño de los ateos: confinar a Dios dentro de los templos

Estamos en la octava del Corpus. Se suele considerar a junio, en el devocionario popular, como el mes eucarístico por excelencia. Por lo común, el Corpus (que es una solemnidad litúrgica movible, como la Semana Santa) se celebra en junio. Ya se ha comentado en múltiples ocasiones que el Corpus de Cádiz estaba considerado entre los principales de España, por los fastos de sus celebraciones, junto a los de Toledo, Sevilla y Granada. Si bien entró en una dinámica decadente, que se ha intentado corregir. Pero con una pandemia es más difícil. El domingo pasado tuvimos el segundo Corpus sin procesión en las calles, aunque el Santísimo recorrió las naves de la Catedral en la Custodia chica, donada por Ana de Viya, ya que no se consideró pertinente utilizar la grande, una de las mejores de España, que estaba en la Catedral, a la vista, y como aparcada.

En la organización del Corpus colaboran el Cabildo Catedral y el Consejo de Hermandades, junto con el Ayuntamiento, que apoya su faceta festiva y cívica. Se suele decir que el Corpus no interesa ni al Cabildo, ni al Consejo, ni al Ayuntamiento. Pero no es cierto. Las tres instituciones se lo han tomado con razonable interés en los últimos años. Incluido el gobierno municipal de Kichi, al que se le puede criticar que no participe, y que al pontifical y procesión claustral sólo asistieran concejales del PP, Ciudadanos y el sin partido Villero. Pero los anticapitalistas del gobierno local aportan una subvención (mejorable, pero existente) y ponen buena voluntad, y hasta lo retransmiten por Onda Cádiz TV, como en tiempos anteriores.

Cádiz debería apostar por el Corpus con más firmeza en los próximos años. El obispo, don Rafael Zornoza, está por esa labor y la impulsa y favorece. Aunque queda para la historia que en 2020 y 2021 hemos vivido un Corpus sin procesión en las calles. Las restricciones de la pandemia lo han evitado, y han hecho realidad el sueño de los ateos: confinar a Dios dentro de los templos, que los católicos recen en interiores (y con aforos mínimos), pero que no salga el Santísimo, que no haya sillas como en las terrazas de los bares. Todo de puertas adentro…

Dos años ya sin que el Santísimo Sacramento recorra las calles de Cádiz. Dos años ya sin la Custodia en la gran mañana eucarística. Dos años ya de Corpus sin Corpus, porque no es lo mismo, porque falta algo esencial para festejarlo con grandeza. Estamos en una encrucijada para los próximos años. No será fácil revitalizar y mejorar lo que se hacía. La desgracia de la pérdida obligará a un mayor esfuerzo para recuperar el Corpus de Cádiz.

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