desde saturno

Jorge Bezares

El albañil y el I+D+i

ANTE una Encuesta de Población Activa (EPA) que se presumía de nuevo mala, el ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez, adelantó el jueves en Los Desayunos de TVE que no llegaría a los cinco millones de parados. Un día después, con el toro ya en la plaza -es decir, 4,9 millones de desempleados y una tasa de paro del 21%-, Gómez compareció junto a Pérez Rubalcaba tras el Consejo de Ministros y se empeñó en ofrecer a los españoles un ejercicio de pedagogía sobre la poca importancia que tenía que se llegara a esta fatídica cifra. Menos mal que el vicepresidente primero, más ducho en esto de la comunicación, cerró el circunloquio de la primera autoridad laboral española con un golpe constricción sin paños calientes. Más difícil le resultó al futuro candidato socialista a la presidencia del Gobierno convencer al personal de que el discurso del Ejecutivo socialista sobre el paro había sido unívoco. Sin ir muy lejos, hace unas semanas, Rodríguez Zapatero volvió a tirar del optimismo antropológico que le caracteriza en el Congreso de los Diputados y anunció que las cifras de paro en marzo serían mejores. Ahora, el propio Pérez Rubalcaba, en un pronóstico que calificó él mismo de arriesgado, aseguró que los meses de abril, mayo y junio serán mejores. Y no dudó en afirmar que a partir de ya la economía española "creará empleo, empleo y empleo", y que la cifra de 4,9 millones de parados se reducirá progresivamente. Ojalá acierte, pero son muchas veces las que el Gobierno ha errado en este asunto. No digo yo que toda la responsabilidad de la grave situación económica sea de ZP y cía., pero sí son los únicos responsables de crear falsas expectativas durante demasiado tiempo. Para colmo, con el paro a galope tendido, el discurso oficial socialista insiste una y otra vez en demonizar la construcción inmobiliaria, impidiendo que más pronto que tarde vuelva a niveles razonables -un 12% del PIB, seis puntos menos que en los años de la 'burbuja inmobiliaria' que crearon Aznar y los suyos- y pueda ayudar a que la economía crezca cuanto antes al 2% y se pueda crear empleo de forma vigorosa. Es verdad que mucha culpa del colapso de este sector lo tienen las entidades financieras, que no acaban de bajar lo que debieran el precio de las viviendas del imponente parque que acumulan. Pero no es menos cierto que los albañiles y peones deben alucinar en colores cada vez que un dirigente socialista les ofrece un discurso de I+D+i a medio y largo plazo cuando su problema es llegar a fin de mes.

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